Como fuere, nos quedaremos siempre con la esperanza de que hayan días espléndidos en lugar de meses anónimos y nos conformaremos con que en lugar de individuos, todo hayan sido personas y por qué no, que los ecos de locura no sean más que un insulto desencajado sin mayor pretensión que la de aburrir al aburrido.
Todos estamos en un todo y es imprescindible conservarlo.
Es difícil en los tiempos que corren ser optimista. Si en épocas “normales” los animales importan poco en época de crisis, importan mucho menos.
Una mascota para muchos puede no tener más valor que una complicación menos. La realidad en este sentido es bastante dura y cientos de animales son abandonados a su suerte a diario mientras otros tantos, esperan una muerte irremediable en las perreras gestionadas privadamente con dinero público.
Del resto animales que ni siquiera pueden ser mascotas, para qué hablar… Es terrible y tremendo sus usos y sus finales. En nombre de la Ciencia, en nombre del Progreso, en nombre del Arte, en nombre del Estómago, en nombre de la Belleza, en nombre del Confort, en nombre de las Creencias, en nombre de Cualquier cosa…
En el refugio, la vida continua, ha llovido mucho y ha hecho mucho frio. Los incondicionales continúan acudiendo y esperamos con impaciencia que alguien pregunte por Elvis y sus relajantes siestas aprovechando los rayitos de sol y por Valen.
Se necesitan casas de acogida y
queremos un hogar definitivo para Clunic, porque se merece el mejor de los hogares.
A la nueva página web ya le queda muy poco y estamos impacientes porque alguien quiera apadrinarla.
Las nuevas adopciones en forma de tenencia responsable encabezan lo que se desea sean duraderas y fructíferas emociones constantes y perdurables.
Mortales y felices no podemos más que alegrarnos de que los ya adoptados, tendrán un hogar, que su vida emocional será distinta y que la de sus dueños también.
Aunque quien tiene un animal de compañía y es consciente de su tenencia, es muy posible que haya descubierto los verdaderos dones que guarda. Nunca te gritan ni te obligan a hacer lo que no quieres, ni te agobian con órdenes ni tampoco esperan demasiado de ti. Te aceptan como eres, no se enfadan, no te tratan mal y pueden llegar a esperarte horas y horas sin rechistar. No protestan ante tus eructos ni el humo de los cigarrillos. Siempre están dispuestos a cualquier actividad y aunque se encuentren en un profundo sueño, una simple llamada es capaz de ponerles en plena disposición, es una permanente garantía para compartir cualquier cosa en cualquier momento. Siempre dispuestos, mantienen su alegría o serenidad, su paciencia o su consuelo ante tu pena.
Sus ventajas terapéuticas van mucho más allá de sus inconvenientes y sus emociones son sinceras, tremendamente sinceras.
Walt Whitman en Canto a lo vida , escribió “Creo que podría irme a vivir con los animales, tan apacibles y serenos. Los miro y no me canso de observarlos.
No se quejan ni se afligen por su condición, no pasan sus noches llorando sus pecados, no me perturban discutiendo sus deberes para con Dios; ninguno de ellos se siente insatisfecho, ninguno se preocupa por la dichosa manía de poseer, ninguno se arrodilla para adorar al otro, ni para reverenciar a un semejante que vivió mil años atrás. Ninguno es ni respetable ni desdichado en todo el mundo.
Animales, sanadores de miedos, maestros en la paciencia y verdaderos artistas en el arte de la aceptación. Nosotros, mortales y a veces, un poco descafeinados, no podemos más que pedirles un poco de paciencia.
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