28 de mayo de 2010

Omar y Miko


Hola amigos, quiero contaros como llegó Miko a nuestras vidas. Tanto mis hijos como mi marido siempre han estado diciéndome que querían tener un perrito, pero yo me negaba, pues a pesar de que a mí me encantan, vivimos en un piso pequeño. Pero sobre Navidades, mi hijo mayor a través de una compañera de clase que pertenece a una protectora empezó a volver a insistir seriamente en el tema. Por supuesto se lo montó muy bien, pues empezó con insistencia moviendo el tema otra vez con su padre y con su hermano.

Al final accedí siempre y cuando fuera pequeño y ellos se hicieran cargo de sacarlo para hacer sus necesidades. También me movió un poco el que mi hijo pequeño estaba atravesando una mala época escolar y estaba muy triste, total que entre unas cosas y otras pues me animé.

Cuando mi hijo por internet me enseñó la foto, la verdad es que me quedé prendada, pues su carita me decía algo que no sé explicar. Cuando concertamos la cita con la Protectora de Xàtiva ya estábamos todos muy ilusionados, incluso antes de verlo personalmente ya llevábamos la foto en el móvil tanto mi marido como yo. Llegó el día y aunque iba con un poco de reserva por si no era del tamaño que yo quería, sabía que cuando lo viera no podría dejarlo allí. Y así fue.

En el momento que abrieron la puerta lo reconocí y lo primero que dije fue: nos lo llevamos chicos, éste es para mí. Cuando llegó a casa pasó como una semana un poquito rara, pues por una parte estaba contento, pero al mismo tiempo un poco temeroso. Poco a poco a ido adaptándose y ahora tanto él como nosotros somos súper felices.
Para mi hijo pequeño es una vía de escape cuando viene del colegio y cuando acaba sus tareas escolares siempre está encima de él, y si no es Miko quien lo provoca para que juegue con él. Mi marido está como un niño con juguete nuevo, y tanto mi hijo mayor como yo creo que no podríamos pasar sin él. Cuando vienen del cole un poquito antes ya se pone a esperarlos en el balcón y cuando los ve llegar se vuelve loco.

En fin, no puedo explicar todo lo que sentimos pues no acabaría nunca, solo deciros que tanto Miko como nosotros hemos tenido suerte de cruzarnos en la vida. Pero si que quiero agradecérselo públicamente a mi hijo Omar, pues si no hubiera sido por él, por su insistencia, posiblemente ahora tendríamos aún ese vacío que teníamos antes de adoptar a Miko.

MIL GRACIAS OMAR.

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