Pasa desapercibido…el mundo vuela, va deprisa, se entusiasma con los sueños, se ahoga en estrés y sufre hasta la saciedad, tanto y tanto...
Mientras tanto, en algún segundo del tiempo, espaciado en un momento de enfado, ubicado en un altibajo de la tristeza o en un sueño receloso de los soñadores nostálgicos, Mikel, un perro cualquiera, mestizo entre mestizos, en un mundo a veces casi exclusivo de unos pocos y de cualquiera para tantos y tantos mortales… en algún lugar del Refugio, de una esquina o bajo la sombra del árbol, pasa desapercibido. Mira y vuelve a mirar. Es un perro cualquiera, tan cualquiera que se mantiene único, tremendamente único. Como todos los seres.
Cuando le miras, te responde con una mirada directa, inquietante, afectiva. Te mueve la cola y acercándose a ti te invade de energía positiva, de una enorme sonrisa como diciendo “Estoy aquí…”.
No necesita ladrar, no necesita figurar ni invadir. No necesita nada, tal vez nada más que acurrucarse junto a alguien que le diga “Mikel, nunca será suficiente lo mucho que voy a quererte” mientras moviendo la cola hará mil ademanes de cariño y mil piruetas silenciosas de gratitud. Esa gratitud que muchos conocen como alejadas de las palabras, de los signos comunicativos y más que cercanos a la comunicación no verbal.
Pasa desapercibido como tantos y tantos otros individuos en un mundo repleto de invisibles pero fijándose bien, apostando por un poco de atención, lo cierto es que siempre estás presente, siempre lo estarás y nosotros estaremos buscándote una esquina en este gran habitáculo que es la incertidumbre de todos los días.
Sus cuatro añitos ojalá tengan la misma suerte que tuvieron Scooby o Rex si bien se adelanten un lustro por lo menos. Por si acaso, su mirada y su fragilidad motiven un acercamiento a esos corazones tan especiales que saben distinguir unos ojos de una mirada, un suspiro de una palabra a destiempo, un abrazo de un revés de la impaciencia, un momento de una emoción. Por si acaso Mikel, aquí está tu paseo por el Tiempo, un tiempo reacio, a veces desagradable, vasto y hasta impertinente pero siempre, siempre, esperanzador. Es lo que nos queda con vosotros, la esperanza de esta lucha tan desigual.
Puede que te quedes para siempre en el Refugio, viendo pasar las tardes y los días de calor, que enfermes y mueras o que un rayo te parta en dos, que nosotros nos vayamos y tengamos que dejarte, pueden ser tantas cosas.... Pero ojalá el Tiempo haga su trabajo y los demás aprendamos de él. Todos aprendamos de él. Del Tiempo y su permanente lección.
Querido Mikel, queridos todos, muchas personas en muchas partes de este mundo intentan ayudaros, muchos felices e infelices en este planeta intentan comprender unos cuantos por qué, no podemos cuantificar nuestro propia ignorancia, ni sabemos medir todo lo que añoramos pero Mikel, estamos seguros que alguien va a fijarse en ti.
Pasas desapercibido en este mundo de extraños notorios. Pero no te preocupes. Alguien va a fijarse en ti. Seguro que sí, Mikel.
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