7 de agosto de 2010

Mirando lo mismo

Martina bonita y Pashu y sus madrinas Yriana y Carla

 
            Dibujamos una gran flor en el cielo, una flor inmensa, llena de esperanza y consuelo para tantos desconsuelos. 
Luego, nos quedamos mirando fijamente un punto, fijo, un punto que se iluminaba cada vez más, fijamos la atención y descubrimos, pidiendo permiso a los dioses y a los mortales, a la falsa poesía y a la mala prosa, a los silencios de los que hablan y a las malas palabras de los que callan, que si, según decían, la verdad se concentraba en una sola respuesta a una única pregunta era imposible que hubiera suficientes respuestas para tantas verdades, sentíamos discrepar pero ellos se merecían un poco más, algo menos de estupidez.
Volvimos a repetir las mismas preguntas y la verdad es que ya no dimos importancia más que a lo que era realmente importante.
Bajamos y pudimos encontrarnos como siempre, con los mismos problemas y qué narices, volvimos a mirar a aquel punto y como si de una preciosa estrella se tratara, recibimos ayuda desconocida, apoyos anónimos, tiernas sonrisas, adhesiones inesperadas y recibimos fotos de Nano, noticias de muchos e ilusiones de otros pocos. 

Foto para la continuidad
Una especie de pequeña marea solidaria que hacía menos difícil la situación, más llevadera aquella nube oscura, increpante a veces pero totalmente esperanzadora siempre por siempre.
Cristina, Minnie y Nano
Yriana y Carla recién estrenadas en esa entrañable figura que es la Madrina, vinieron a ver a Martina y Pashu y un precioso recuerdo retomó la mejor manera de colaborar, Carola fue por fin amadrinada y mejorando de su enfermedad, esperaremos verla de nuevo recuperada y mereciéndose un hueco muchísimo mejor que el anterior .
Monty no levanta cabeza, Danko tampoco, Mikel está un poco triste y Norte y Faber necesitan urgentemente un hogar donde puedan dar todo el cariño que almacenan día tras día, son especialmente cariñosos. Y el calor, hay días que resulta insoportable para ellos pero con las piscinitas recién estrenadas y regaladas por Amelia y Auro y los toldos de propina es muchísimo más llevadero y si encima se divierten…
Es más que probable que nos regalen unos cuantos árboles y arbustos ahuyenta mosquitos, si es así, ya contaremos porque será otro pequeño sueño cumplido.
Barny y   dulce Blanca
Nana, no nos olvidamos de ti, ni de ti Norte, Faber, Shana, Lorik, Argento y unos cuantos más que lo estáis pasando francamente mal.


Y se nos fueron a sus nuevos hogares Marty, la pequeña Desi, Nera, Mandela, Ariel, Pam y el simpático Klint... esperaremos fotos de todos ellos en su nuevo hogar.
Blanca está un poco triste... pero es que es un poco triste  y lo bien que se merece  ser adoptada y mirándole fijamente,  descubrimos lo guapo que es Barny.
 








El baño de Bruno
Y qué narices, nuestra querida Auro, adoptante de Curra, con premeditación , alevosía y plagada de solidaridad, trajo al Refugio quesitos, latas, agua oxigenada, algodón, tela de toldo, la piscinita que fue estrenada rápidamente por Persus que diligente sucumbió a los encantos de un refrescante momento, material de limpieza y unas cuantas cosas más. 

Otros, compraron medicinas, hicieron donativos… y otros, los otros, esos que nunca aparecerán, nos volvieron a dar una buena lección de egoísmo y crueldad. Pero ya lo sabíamos.
Lo sabemos todos los días, no podemos olvidarles porque siempre están ahí, recordándonos lo mezquina que es a veces esta realidad pero mirando la estrella, no pudimos dejar de pensar que había otra realidad, mucho más cercana, esa solidaria, casi temperamental, casi abierta al universo, esa de anónimos y gente cercana. 

Volvemos a empezar que es como decir, continuamos. 

 Y aunque cueste, con lo sencillo que sería que se  les reconocieran sus derechos, que  se aplicaran las leyes, que las administraciones se implicaran de una vez , que el ciudadano se concienciara y que todos a una comprendiéramos que el abandono de animales es un verdadero problema que mata muchísimos animales todos los años y mucho más próximo a nosotros,  mata a diario muchos  seres inocentes , pero...teníamos que seguir y  volvimos a soñar un poco aunque con lo anterior, no habíamos dejado de hacerlo .
  Volvimos y  qué narices,   y lo hermoso que resulta a veces encontarte con que, mirando la estrella aquella del punto fijo, aquella estrella radiante, alguien y unos cuantos más también la miran y buscan lo mismo que tú... aunque eso sí, tenga forma de sueño imposible. Eso no tiene precio, la solidaridad no tiene precio.
Carola,   






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