24 de agosto de 2010

Un tiempo para ti.

No sabíamos cómo hacerlo pero nos arriesgamos, era  el mejor modo de saberlo. Integramos dos escenas diferentes en un mismo momento, seguramente   añoraban un cálido encuentro entre sí.    
Haces unas semanas aparecieron  por el Refugio  Lorena e Ismael.  Nos trajeron ayuda y prometieron volver.
 
 Y volvieron con una líneas entrelazadas  recordando páginas de una vida  que nunca sabes por qué, te gustaría compartir con los demás, emociones o sentimientos que quedan aparcados en el olvido de una  fotografía   enmarcada en algún  lugar del ordenador o  en algún rincón especial de  la casa aunque en realidad, nunca se fueron, sólo  necesitaban ser compartidas, fundirse  en un instante preciso, casi universal,   en un instante de esos que parecen infinitos y que abofetean dulcemente a este mundo tan lleno de   prisas y desconciertos, este planeta  adormecido tantas veces…  
Fue hace años, en su casa de campo,  aparecieron  un buen día dos “animales”,perdidos, abandonados, ahuyentados…
Nuca y Calandraca, dos simples perros que nunca lo fueron y que  tras recibir comida y agua, permanecieron en aquella casa hasta que Lorena volvió al día siguiente y comprobó   con  alegría  que no se habían ido. 
Después, días y días alimentándoles y protegiéndoles de la intemperie… y bien creyeron que por fin, habían encontrado un hogar.  Pero Calandraca, un buen día  desapareció y nunca supieron qué le ocurrió, Nuca, sin embargo permaneció hasta su muerte,     de  lealtad  es más que probable que  hubiera podido aleccionarnos muchísimo.
         Durante muchos años permaneció  junto a Lorena con aquella mirada tranquila, con aquel afecto irracional    tan estúpidamente  interpretado   pero tan convincente para aquéllos  a los que   las palabras les sobran.
 Han pasado 14 años, muchas cosas pasaron en 14 años pero tal vez, en aquél descuido, tuvo una camada, puede que por inexperiencia, por desconocimiento, por juventud, por lo que fuera.   
Colocaron a toda la camada y Lorena  se  quedó con un hijo,  Beethoven, el gran Beethoven  y hoy, con sus diez años, siempre será aquél cachorrillo juguetón, rebosante de  energía  que está y  estará siempre con nosotros y será siempre hijo de “Mi Nuca”. Sus mismos ojos, su misma mirada.
Fue  su   gran historia,  su  historia particular  que empezó hace 14 años un inesperado día de verano y aún hoy permanece en el recuerdo de quien la vivió.
Y como el tiempo es inexorable y la vida continúa, Lorena e Ismael  volvieron al Refugio y apadrinaron a Noé, un perro mestizo de sabueso, bueno y nada conflictivo que ojalá tenga tanta suerte como tuvieron Nuca y sus hijos, como la tuvo Beethoven.  
Noé, ya estás aquí,  ya estás con tus padrinos, ya estás con tu madrina Lorena, ya apareces en un momento difícil del tiempo, un momento de cambios, de dudas, pero estamos seguros que tendrás tu puesto en este gran círculo. Estamos seguro Noé. Volverán a visitarte. Tenlo por seguro. Pero no podemos olvidarte y te buscamos un hueco en este mundo mejor del que tienes.  
Te alejaste de los pantanos,  ahora sólo hemos de encontrar el Agua Cristalina donde puedas bañarte toda tu vida. El tiempo vuela Noé, hemos de seguir.  
Con mucho afecto, tus padrinos.Con mucho cariño, todos los que te conocemos.











Noé, desde la búsqueda   de tu propio hueco:
adopciones@protectoraxativa.org








 
 



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