1 de septiembre de 2010

Es muy posible.


Es posible que esta mirada la hayas visto en más de una ocasión, es muy probable que fijándote  bien, no sea tan distinta a la de otras miradas. Puede ser que parezca una mirada vulgar pero…no hay miradas vulgares, hay ojos corrientes, estereotipados, a veces ordinarios, ojos que puede que no sepan contemplar esas miradas que tantas veces se escapan.
Con un poco de atención, resulta  serena, tranquila, lenta y pacífica en este mundo convulso, sí, lo es, son miradas tranquilas  que articulan todo un mundo sensible, un mundo para el que bastaría arrojar las palabras a las fosas de las oscuras luces  y  no necesitarlas nunca jamás. 
 
Puede que sea  todo ello y puede que sea la mirada  de un perro como tantos otros miles y miles de perros “inservibles por no útiles”,  que desde pequeño aprendió a esperar, esperar,  un perro  que  hace mucho tiempo, cruce de algún cruce, fue confundido  sin éxito con  un perrito deportivo de largos recorridos y duras pruebas de supervivencia, puede que con una rutina de  poca comida y escasísima  agua, puede que pueda ser todo o simplemente puede que nada de aquello fue y en realidad era un perro miserable al que la vida le encadenó a un concepto, le ligó sin quererlo a una idea de la que hoy y mañana   le cuesta y  le costará muchísimo  desprenderse. 

 Son perros en su raza y en sus cruces,  agravados por  una circunstancia, la de su presunta utilidad, domesticados a base de penurias,  son perros  tachados quizás por ignorancia y desconocimiento como incompatibles con la cotidianeidad, con la normalidad de una vida corriente como la de cualquier otro canis familiaris. 
Querido Extin, querido Pinko,
Habéis demostrado   vuestra inutilidad para morder piezas, demostrado  sobradamente con vuestra presencia  que sois auténticos patanes en eso del arte de perseguir y acorralar, que sois auténticos bonachones a los que mucho de acritud os confinó  a los rudos mundos de   esa  maldición que os acompaña, esa abominación y ojeriza en  el nombre de una raza  y que, de verdad, seguro que     poco a poco irá diluyéndose entre conclusiones y emociones, queridos, hoy, desde hace mucho tiempo, es posible que alguien pueda quereros, conoceros, que alguien no comprenda cómo pudo pasar por alto ese inmenso y  maravilloso mundo de perros afectivos, silenciosos, afables y cariñosos. 

Ese mundo donde tener no significa poseer sino coexistir. Donde al  silencio no se le extraña, al silencio se le comparte con vuestros paseos convertidos en auténticas delicias de un tiempo disfrutado.
Desde la perspectiva de vuestro propio tiempo, desde el dolor de vuestras generaciones, no podemos más que pensar, imaginar que poco a poco, gradualmente, nuevos ojos os mirarán con una dimensión diferente e integrada en otro mundo muy, pero que muy alejado del originario e inicial  y desde  vuestro  propio espacio, en  la  misma  supervivencia, curando heridas pasadas y muchas futuras,   recobréis   de alguna manera   vuestra dignidad animal.
Estas palabras hoy, no se cruzan con la crítica o el espanto, hoy discurren solas por un camino que, aunque  sin asfaltar, es  limpio  y sin demasiados obstáculos. 

Hoy discurren  calladas pero firmemente elocuentes  clamando y reclamando  una posibilidad, un cuestionamiento, un “por qué no”, un atisbo o un “bienvenido a mi vida”. 

Hoy quizás pidan un  poco  de atención  a  esas miradas que es más que probable la hayas visto más de una vez pero nunca te planteaste que podrían  ser viables  como una mirada para todos los días de  su vida y perfectamente compatible con todos los días de tu vida y mucho más allá.
Querido Extin y  Pinko, sois unos animales buenísimos, hermosos como todos , afables, agradecidos.   Hoy,  el espacio es sólo para vosotros. Aquellos quince minutos de gloria… para vosotros, para que alguien os mire con emoción, con sobresalto, atisbando una perfecta y hermosa posibilidad de adopción. Será más que difícil la decepción.

  

0 Deja tu comentario.:

Publicar un comentario