Es posible que esta mirada la hayas visto en más de una ocasión, es muy probable que fijándote bien, no sea tan distinta a la de otras miradas. Puede ser que parezca una mirada vulgar pero…no hay miradas vulgares, hay ojos corrientes, estereotipados, a veces ordinarios, ojos que puede que no sepan contemplar esas miradas que tantas veces se escapan.
Con un poco de atención, resulta serena, tranquila, lenta y pacífica en este mundo convulso, sí, lo es, son miradas tranquilas que articulan todo un mundo sensible, un mundo para el que bastaría arrojar las palabras a las fosas de las oscuras luces y no necesitarlas nunca jamás.
Puede que sea todo ello y puede que sea la mirada de un perro como tantos otros miles y miles de perros “inservibles por no útiles”, que desde pequeño aprendió a esperar, esperar, un perro que hace mucho tiempo, cruce de algún cruce, fue confundido sin éxito con un perrito deportivo de largos recorridos y duras pruebas de supervivencia, puede que con una rutina de poca comida y escasísima agua, puede que pueda ser todo o simplemente puede que nada de aquello fue y en realidad era un perro miserable al que la vida le encadenó a un concepto, le ligó sin quererlo a una idea de la que hoy y mañana le cuesta y le costará muchísimo desprenderse. Son perros en su raza y en sus cruces, agravados por una circunstancia, la de su presunta utilidad, domesticados a base de penurias, son perros tachados quizás por ignorancia y desconocimiento como incompatibles con la cotidianeidad, con la normalidad de una vida corriente como la de cualquier otro canis familiaris.
Querido Extin, querido Pinko,
Habéis demostrado vuestra inutilidad para morder piezas, demostrado sobradamente con vuestra presencia que sois auténticos patanes en eso del arte de perseguir y acorralar, que sois auténticos bonachones a los que mucho de acritud os confinó a los rudos mundos de esa maldición que os acompaña, esa abominación y ojeriza en el nombre de una raza y que, de verdad, seguro que poco a poco irá diluyéndose entre conclusiones y emociones, queridos, hoy, desde hace mucho tiempo, es posible que alguien pueda quereros, conoceros, que alguien no comprenda cómo pudo pasar por alto ese inmenso y maravilloso mundo de perros afectivos, silenciosos, afables y cariñosos. Ese mundo donde tener no significa poseer sino coexistir. Donde al silencio no se le extraña, al silencio se le comparte con vuestros paseos convertidos en auténticas delicias de un tiempo disfrutado.
Desde la perspectiva de vuestro propio tiempo, desde el dolor de vuestras generaciones, no podemos más que pensar, imaginar que poco a poco, gradualmente, nuevos ojos os mirarán con una dimensión diferente e integrada en otro mundo muy, pero que muy alejado del originario e inicial y desde vuestro propio espacio, en la misma supervivencia, curando heridas pasadas y muchas futuras, recobréis de alguna manera vuestra dignidad animal.
Estas palabras hoy, no se cruzan con la crítica o el espanto, hoy discurren solas por un camino que, aunque sin asfaltar, es limpio y sin demasiados obstáculos.
Hoy discurren calladas pero firmemente elocuentes clamando y reclamando una posibilidad, un cuestionamiento, un “por qué no”, un atisbo o un “bienvenido a mi vida”.
Hoy quizás pidan un poco de atención a esas miradas que es más que probable la hayas visto más de una vez pero nunca te planteaste que podrían ser viables como una mirada para todos los días de su vida y perfectamente compatible con todos los días de tu vida y mucho más allá.
Hoy discurren calladas pero firmemente elocuentes clamando y reclamando una posibilidad, un cuestionamiento, un “por qué no”, un atisbo o un “bienvenido a mi vida”.
Hoy quizás pidan un poco de atención a esas miradas que es más que probable la hayas visto más de una vez pero nunca te planteaste que podrían ser viables como una mirada para todos los días de su vida y perfectamente compatible con todos los días de tu vida y mucho más allá.
Querido Extin y Pinko, sois unos animales buenísimos, hermosos como todos , afables, agradecidos. Hoy, el espacio es sólo para vosotros. Aquellos quince minutos de gloria… para vosotros, para que alguien os mire con emoción, con sobresalto, atisbando una perfecta y hermosa posibilidad de adopción. Será más que difícil la decepción.


0 Deja tu comentario.:
Publicar un comentario