Le encantan los niños porque cada vez que pasamos cerca de alguno quiere ir a jugar con ellos, le gusta hacer sus cositas en los matorrales bajos, y tirar millas sin mirar atrás, hacia donde su olfato le quiera llevar, porque la verdad es que no hace ni caso a su nombre, y mira que salgo con premios para enseñarle, pero él prefiere seguir el rastro de olores más interesantes y no hace ni caso a los chuches. Desde que hemos llegado a casa está durmiendo en el sofá, se levanta para cambiar de postura y seguir durmiendo, ¡ si es que está hecho un perro!
Bueno, espero que aunque seguimos buscando una casa para él, os gusten las fotos de Clunic, os iré mandando más.
Besos, Ana.
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