Comenzó llamándose Estesito como podía haberse llamado Macuto. Era un hijo más del abandono. Tuvo la desgracia de vivir en un momento puntual de su vida, un poco más de desgracia . De un mordisco por ser nuevo, por ser reciente, por oler distinto, por esquina sin salida o por tener mala suerte, le mordieron y le hicieron mucho daño. Lo pasó mal, francamente mal, muy mal. Pero tuvo suerte. Una acogida rápida y a tiempo le salvó la vida. Mar su mama de acogida, le cuidó como si fuera uno de sus perros y durante casi dos meses, en silencio y discretamente, curó poco a poco sus heriditas con sus idas y venidas al veterinario.
Hicimos una llamada auxilio y un buen día, unas personas maravillosas dieron un más que buen paseo desde Tarragona y se lo llevaron.
Hoy, aún tiene que acudir al veterinario pero ya se llama Camilo, ya tiene su cartilla, su chip, su mantita, su correa, su mirada tierna todos los días, por tener, ya cuenta Gloria que tiene hasta su círculo de amiguitos que juegan con él y su herida, que ya se le está cerrando.
Gracias, es lo que nos queda en esta a veces, tan ingrata actividad altruita, que por una sonrisa te descarga cien bofetadas pero, es lo que hay y esto, bien merece una tierna sonrisa, para su mama de acogida, para Camilo y para quienes se fijaron en él y que hoy por hoy están consiguiendo con mucho cariño que su herida se cierre.

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