17 de abril de 2011

Esas ingratas llamadas

Hola ¿qué tal?...bien, vamos tirando y estirando, el tiempo no da para más y los sueños se cumplen, esta injusta crisis   afecta ya a muchas esferas de la realidad social.  En el de abandono de animales “de compañía”, el mal menor de los menores, ya florece una extraña excusa o prospera una desesperación. Ellos, si ya eran víctimas, ahora mucho más.  Las excusas son variadas y hasta increíbles. Si a esto, le unimos el abandono cotidiano porque sí y su implícita impunidad, pues ya ves.  
Las llamadas al teléfono de esta asociación suelen tener siempre el mismo mensaje: perros y gatos abandonados,    enfermos, inhabitables y políticamente incorrectos, “¡por favor, sáquenlos de la carretera…! del sufrimiento, de la agonía… y de nuevo lo mismo…de cachorros, qué contar, a espuertas y a bidones, con sarna o sin ella. Y se nos mueren, muchos se nos mueren y otros, sencillamente en algún lugar, se mueren o son exterminados si nadie lo remedia.
Esta realidad ya   supera previsiones y esfuerzos y sin embargo, a casi a nadie se le ocurre implicarse en la petición de ayuda que suscribe colaborando para que ese inhabitable montón de huesos no caiga en el olvido. Como asociación carecemos de tantos recursos como para ayudarles a todos y muy a nuestro pesar, muchos quedarán olvidados y faltos de asistencia en alguna carretera o esquina de cualquier sombra en forma de muerte anunciada.  
  Atender el teléfono resulta una desagradable actividad y limpiarse la conciencia está bien pero no así. Lo que sentimos es que los Centros municipales de recogida de animales (Perreras) deben tener últimamente muchísimo trabajo…aunque nunca dejaron de tenerlo. Desgraciadamente.

De buenas noticias porque de las malas ya sobran, decirte que Marian adopta a Celet, aquél perrito que ha tenido en acogida desde que recibiera un mordisco de bienvenida, Hilde, una podenca extenuada de enfermedades    encontró una casa de acogida temporal en Canals junto a José Ramón, de la peluquería Gandía    pero no pudo ser, gracias en cualquier caso, la próxima vez será. 
Sin embargo, gracias a Maria José de la asociación Adaana ya tiene atención en otra casa de acogida. Gracias. 

Laika y su epilepsia sigue haciéndole estragos, se pasa las horas tumbada y sólo   necesita tranquilidad y un poco de atención, algo que no podemos darle. ¿Es que nadie tiene un hueco para Laika?   

    Estamos un poco desbordados de problemas pero como siempre, es lo que hay. Kiyo y Freeman fueron felizmente adoptados y    Karin volvió puntual y generosa a su cita, recibimos fotos de Whisky y Bolete,   de Epi, qué diferencia… y   del cachorro Yagú ya recuperado.
  Negri fue devuelto. De malas formas y modales.  Se convirtió en una carga y alegando imposibilidad de tenerlo, no se pudo más que apretar mandibula, eso sí, por Negri. No queremos malos adoptantes, lo sentimos.   Ojalá encuentre muy pronto un nuevo hogar.   
  Por el Sr. Alfonso, se concluyó impecable, su desinteresada colaboración. Por fin   las corrientes de aire y el gélido frio de los inviernos deberán emigrar a otras esquinas. Estas ya están protegidas. Gracias.
 Conga fue lanzada alegremente por los muros.  Pero está viva.  
Decirte que subsistimos, como otras muchas Ong, con tremendos esfuerzos de dedicación en una época de profunda crisis, con fallos y errores, no somos perfectos.  Chapoteamos en una ciénaga de total indiferencia hacia ellos y   que no nos pasan desapercibidas pero que no podemos abordar en su totalidad. 

Como asociación privada sobrevivimos gracias   al esfuerzo colectivo de todas las personas que nos ayudan (socios, padrinos, adoptantes, colaboradores y voluntarios…). De ayudas públicas, son   cada vez más reducidas… no tenemos ni medios materiales ni recursos humanos suficientes para atender todas las llamadas.   Del vehículo furgoneta,   puede que cualquier día se nos caiga en un gran trozo de chapa blanquecina y peluda frente al surtidor y se desplome para siempre en la eternidad cósmica mientras un amortiguador, herido de muerte recorra, en un instante toda su kilométrica vida antes de    aterrizar bruscamente en el suelo y espachurrarse...
Por ello, implícate, si te encuentras un animal herido y no podemos ayudarte acogiéndolo no te ofendas, ni nos grites. Si no podemos ir a recogerle y te pedimos lo hagas tú, piensa que tal vez es que no tenemos tantos recursos como para hacerlo.   
En muchas ocasiones ese “Yo no me lo puedo quedar…” supone la diferencia entre que esté vivo o muera. A veces ofrecemos opciones, posibilidades, alternativas, pero hay que implicarse, incluso pagando la factura del veterinario o parte de ella por la asistencia prestada al animal rescatado. ¿O acaso piensas que esa asistencia veterinaria es gratuita? Siempre suele sufragarla la Asociación.   ¿No se te ha ocurrido pensarlo?   
 Tú decides pero no nos obligues a decidir por ti. Este problema es social, producto de la irresponsabilidad, de la indiferencia colectiva y no tan colectiva, es un problema de la administración, es educacional, de concienciación, de aplicación de las leyes al efecto, es un gran problema de seres vivos.
   Una palmera la de la entrada fue atacada por la plaga del “picudo”, tienen que quitarla y poner otra.  Lo sentimos Palmera pero estabas muy enfermita y tus hojitas muertas rozaban ya casi el suelo.
Tengas un buen día, si ya nos ayudas, gracias, si te lo estás pensando igualmente gracias y si no quieres ayudar en esta asociación, colabora en cualquier otra.
 Qué sí, que tengas un buen día. Un precioso día si puede ser.
Saludos.   

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