14 de abril de 2011

Por si se pierden

 Hasta hace un tiempo, perder a nuestro mejor amigo significaba, en la mayoría de los casos, acabar con el corazón roto por no saber dónde ni cómo poder buscarle, resultando así en la inevitable y dolorosa pérdida definitiva de nuestro perro.
Con la aparición de los microchips, atrás quedan esas placas grabadas con su nombre, aquellas que en forma de hueso o corazón llevaban colgando la esperanza de volver a encontrarlo, pero con estos nuevos y extraños, pero muy útiles aparatos, parece que en medio de la búsqueda es posible verle de nuevo en su hogar. Se trata de unos pequeños dispositivos del tamaño y forma de un grano de arroz que se implantan de manera indolora debajo de la piel del animal a la altura de la nuca, como si de una simple vacuna se tratase, y contienen toda la información necesaria para localizar a su dueño en caso de pérdida o extravío. Los veterinarios y las autoridades competentes (ayuntamientos, Policía, etc.) disponen de un escáner  (lector de microchip) en el que poder leer dicha información (nombre, dirección y teléfono del propietario) dada por medio de códigos numéricos digitales a modo de un código de barras con información centralizada  en una base de datos que en la Comunidad Valenciana es denominada RIVIA  , por lo que, si un perro, en alguna de sus desorientadas escapadas se perdiera, con la lectura de su microchip en cualquier clínica veterinaria o ayuntamiento al que le lleváramos después de haberlo encontrado deambulando, obtendríamos todos los datos para localizar a su dueño, facilitando de esta manera su devolución al mismo. El microchip es permanente, inamovible e inalterable, es decir, que permanece activo en la piel del perro durante toda su vida. 
Con esto se pretende reducir y evitar extravíos, robos y abandonos de aquellos estupendos seres que nunca serían capaces de abandonar a su propio dueño, por lo que si alguna vez encontramos un perro o sospechamos de algún posible robo o abandono sería conveniente llevarlo al lugar más próximo en el que poder identificar y localizar lo antes posible a su propietario a través de la lectura de su microchip. 
Identifiquemos pues a nuestros perros y gatos con el microchip, ahorrémonos disgustos indeseados y protejámosles de sufrimientos, dándoles  la oportunidad de regresar a casa sanos y salvos. 

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