Según la Real Academia Española, el término abandonar es sinónimo de “desamparar”, dejar sin amparo a algo o a alguien que lo pide o necesita.Una sentencia de la Audiencia Provincial de Segovia así lo entendió en marzo de 2007 cuando condenó a una mujer que abandonó a su perra y esta, tras ser encontrada con quemaduras en el 70% de su cuerpo e identificada por el microchip, se negó a recogerla alegando que “ya no la quería”.



El abandono de animales domésticos o de compañía , se ha convertido desde hace mucho tiempo en algo habitual, “normal”, impune, si bien es cierto que despierta en una parte de la sociedad, sentimientos de compasión, de simpatía, protección, actitudes de implicación personal y colectiva, desinteresadas y con deseos expresos de mejora, de cambio … implicaciones sentimentales al fin y al cabo en las que los protagonistas fueron y son ellos, los animales perdidos en el mar del abandono y a ellos se les dedicó y se les dedica el mejor de los recuerdos y la mejor de las acciones. Y debiera tenerse en cuenta.
Y en un ámbito más cercano, dejar dejar a un animal de compañía en un albergue alegando imposibilidad de mantenerlo y cuidarlo, puede ocasionar malas interpretaciones entre otras porque desde el inicio, la tenencia y posesión del animal fue un compromiso, una obligación legal, un compromiso emocional, el de cuidarle y atenderle porque es un ser dependiente del humano, muy dependiente y difícilmente podrá buscarse la vida entre caminos y carreteras .
A pesar de todo, en poquísimas ocasiones las razones son suficientemente convincentes para abandonarlo de esa manera. 
Un albergue, no es una residencia con garantías, un albergue no es un lugar donde el paseo es gratificante y la noche tranquila. Un albergue es pura supervivencia entre barrotes, verjas, cemento o tierra batida y en ocasiones, puede ser un fracaso, un rotundo fracaso. Dejar a una animal acostumbrado a la costumbre para acostumbrarlo a que se acostumbre a un albergue alegando imposibilidad de atenderle es una forma de desamparo por mucho que los cuidadores y responsables del recinto intenten rescatarle de su propia sorpresa y desubicación, darle protección, cobijo y comida. Quien deja a su animal de compañía en un albergue lo desampara iniciando los cuidadores el incierto camino hacia la integración y como fin primordial la adopción o una digna vejez si puede ser. Quien lo abandona directamente, no le da ni esa posibilidad.
Esto es una carrera de fondo sin meta, porque la idea, es siempre que tienen todo el derecho a no sufrir y no padecer maltrato del tipo que sea.
Recibimos fotos que nos encantan de Nova y sus amigos, de Mario, del pequeño Dick ahora Blacky y de Pancho, felizmente adoptado. Brad sigue vivo a pesar de aquellas extrañas visiones apocalípticas y Blacky, no se acostumbra a su desamparo, gritando sin gritar y ladrando sin ladrar.
Gerard, por fin fue amadrinado y Gucci, el perrito de la mala suerte, el del final del pasillo a lo largo de unos cuantos metros, ese en la jaula con humedad y mucho frío en invierno, ese de la carita marcada, tristón y tímido ahí está, amadrinado ya pero ahí está, esperando, como Danko…envejeciendo. De Telma, nunca más supimos. De otros, posiblemente ya estén muertos.
Supimos de Ricitos que se recupera poco a poco y qué hacer salvo agradecer a Carol todos los cuidados que le está prestando, como a Magda con Muguy y Dinki, como a Ana con Clunic, como a Bruno, a la siempre incondicional Rebeca, a tantos y tantos que a veces no son suficientes…Estamos saturados pero da igual, a la mala compasión le da igual. Al indiferente, también, a la impunidad lo mismo y a la combustión de mala sangre, igualmente. Menos mal que a ti no.
Ponemos estrellitas y arco iris, unos cuantos, en memoria de tantos y tantos.
En fin, tengas un buen día y recuerda, si quieres y puedes venir, el día 18 de junio sobre las 10:30-11 horas haremos unas cuantas fotos para el próximo calendario de 2012, en el Refugio. Lo dicho, tengas un buen día y a la perrita Nora, enhorabuena, de mucho corazón.
Y sí, estamos saturados. De abandonos y desamparos.
Y sí, estamos saturados. De abandonos y desamparos.



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