
De Punky, este perrito hospitalizado por parvovirus, para el que pedíamos ayuda y colaboración urgente no ya tanto en casa temporal de acogida como sufragar parcial o totalmente los gastos de hospitalización, contarte que nunca dejaremos de sorprendernos, que lo dicho, lo que hemos repetido una y otra vez, que gracias por la ayuda, por la implicación que socios, padrinos y madrinas mantienen puntualmente con casos urgentes que suponen para la Asociación un sobreesfuerzo económico difícil de asumir. Desde el privilegio de poder agradecer, desde la respuesta de poder colaborar, desde el borde del colapso y desde la alegría entremezclada con cientos de secuelas de repetidas y crueles historias, desde la esquina donde poder Sí y dolernos cuando hemos de decir No, agradecer a Maria José, socia de esta asociación por su colaboración económica para los gastos veterinarios extraordinarios en el caso de Punky y gracias igualmente a Susana, socia y madrina de Abela,Berg y Marc por la ayuda económica que ha tenido para con su nueva amadrinada Muguy al ser atendida de urgencias. Y gracias y muchas al Sr. Salva Pla por el gran favor que nos ha hecho donándonos productos de limpieza. Podemos asegurarte que para los tiempos que corren, estas ayudas puntuales salvan a la Asociación de muchos escollos porque son gastos extraordinarios dentro de esta supervivencia asociativa donde todos los días pasa algo y en ese algo, puede estar incluido un nuevo perro atado en la puerta del Albergue y en el mejor de los casos, sano.
Punky , ya dado de alta está en el Refugio y a duras penas puede dársele una medicación estricta en horas concretas pero como siempre, hacemos todo lo que podemos y ojalá cuando salga de esta y se ponga bien, tras el “No hay derecho”, alguien nos pregunte “¿Qué tal se porta ?” Y diremos, “es muy bueno, un trocito de pan, no te dará problemas” y ya recuperado diga “Pues no me importaría adoptarle” y no, no le importe y luego nos envie fotos y pensemos que sí, que ha valido la pena el esfuerzo.
De la perrita Muguy, enferma y ahora con epilepsia, qué decirte salvo que gracias al acogimiento de Magda y su atención directa, sobrevivirá. En el Refugio, posiblemente ya se hubiera muerto, como Monty, aquella podenca que no tuvo tanta suerte y que poco a poco, como una llamita se apagó.
Esto a veces es muy duro pero estamos seguros que para ellos, resulta muchísimo más quizás por eso, queramos romper la voz en mil pedazos para quedarnos en última instancia con el fin mismo de ayudarles un poco en su supervivencia, en apaciguar si acaso sus sueños rotos.
Sea como sea, gracias. Las especiales de siempre y las extraordinarias.
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