Perritos, perritos, uno y otro… todos los días, gatitos, hámster, pájaros… de compañía, domésticos, sin domesticar, exóticos, nada exóticos, vulgares y corrientes, todo exotismo, da igual. ¿De dónde salen? ¿Acaso estaban escondidos? ¿Dónde van si ya no les quieren? Algunos, una ínfima parte quedan ataditos con una correa, con una cadena o son lanzados como un estornudo a cualquier lado bien lejos de la conciencia.
Perritos y gatitos, qué realidad más cansina y que vergonzosa realidad. Es barato abandonar. Mucho. No más de un pensamiento y ¡zas!, a la calle o a la vía, al contenedor o al río y búscate la vida si puedes, que da igual…otros harán el trabajo sucio y otros archivarán en un recóndito lugar secuestrado de miradas, la triste estadística de abandonos y maltratos en este país. Y no pasará nada. Nada.
El pellejito de los ideales y los propósitos asociativos en defensa de sus derechos, continuará por lo visto generaciones enteras en el lugar más discreto posible y ajeno a protagonismos y tristes récords.. Mientras, año tras año, continuarán abandonándose animales a antojo y capricho del poseedor y buscaremos en el horizonte si acaso existen países con más respeto por sus vidas, porque aquí, cansina realidad, las carreteras ya huelen a barridos de neumáticos, con trompazos peligrosos, con gatitos pobrecitos medio enteros o medio partidos, o perriños desorientados, de flequillos sucios y ojitos que algún día fueron los reyes de su casa y ahora reyezuelos de nadie, quedan bien espachurrados en la autovía o ya los bosques y montes huelen a huesos requemados, a hambre y a sed, a barranco o a pozo, a soga o a sarna pura. Es la triste canción, es el veneno contado y repetido, es la melancólica melodía en busca de un futuro mejor.
Como nunca saldrán todos los que ni se fueron ni se quedaron, en uno u otro lugar de este país donde se les arrebató bajo una buena aunque espesísima capa de argumentos su derecho protegido, el de no ser abandonados. A la madrina que causó baja alegando que no se le informaba puntualmente de su perro amadrinado y no se le enviaba la foto con el gorrito de navidad envuelto en papel con forma de Euphorbia pulcherrima... lo sentimos.
No sabremos qué contestarle.
A la perrita Lluna , tuerta ya, se recupera en su jaulita y de lo preciosa que era, ahora, nos quedamos con que ya crece peligrosamente.
Bella ya comienza su nueva vida fuera de las paredes del Albergue y tantas cosas… el calendario, la Fira… y esto y aquello y lo de más allá y lo de más acá.
Quédate con el aturdimiento o no antes del ritual y quédate con nuestras gracias. Y si no podemos ir a Tordesillas, estaremos en Tordesillas. Te lo podemos asegurar.
Perdona la torpeza y la dilación. Y con el día a día, a veces nada indulgente y en otras rozando la emoción nada contenida, déjanos que les miremos sus caritas y sus ojitos y déjanos que sigamos preguntándonos por qué les resulta tan difícil vivir y mucho mas sobrevivir.
Quédate con esta palabra o con la que quieras. Quédate con nuestros recuerdos en forma de imágenes o sencillamente quédate y ayúdanos.
Sea lo que sea, igualmente gracias.


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