20 de julio de 2011

Quédate con esta palabra


Perritos, perritos, uno y otro… todos los días, gatitos, hámster, pájaros… de compañía, domésticos, sin domesticar, exóticos, nada exóticos, vulgares y corrientes, todo exotismo, da igual.

 ¿De dónde salen? ¿Acaso estaban escondidos? ¿Dónde van si ya no les quieren? Algunos, una ínfima parte quedan ataditos con una correa, con una cadena o son lanzados como un estornudo a cualquier lado bien lejos de la     conciencia.

Perritos y gatitos, qué realidad más cansina y que vergonzosa realidad. Es barato abandonar. Mucho. No más de un pensamiento y ¡zas!, a la calle o a la vía, al contenedor o al río y búscate la vida si puedes, que da igual…otros harán el trabajo sucio y otros  archivarán  en un recóndito lugar secuestrado de miradas, la triste estadística de abandonos y maltratos en este país. Y no pasará nada. Nada.   

El pellejito de los ideales y los propósitos asociativos en defensa de sus derechos, continuará por lo visto generaciones enteras en el lugar más discreto posible  y ajeno a protagonismos y tristes récords.. Mientras,  año tras año, continuarán abandonándose animales a antojo y capricho del  poseedor y buscaremos en el horizonte si acaso existen países con más respeto por sus vidas, porque aquí, cansina realidad, las carreteras ya huelen a  barridos  de neumáticos, con trompazos peligrosos,    con  gatitos pobrecitos  medio enteros o medio partidos, o perriños  desorientados,  de  flequillos sucios y ojitos que algún día fueron los reyes de su casa y ahora  reyezuelos de nadie,  quedan  bien espachurrados en la autovía o ya los bosques y montes  huelen a huesos requemados, a hambre y a sed, a barranco o a pozo, a soga o  a sarna pura.       

   Que sí, que miles de animales son dejados a su suerte y la visión vuelve a ser la misma,   sus huesos machacaditos en el asfalto formando una mancha negruzca e indefinible aunque reconocible o comiéndose por el propio miedo sus   heces cuando no, deshidratados o tan esqueléticos que ya resulta imposible distinguirlos de su sombra y recuperarlos, sin contar con la maquiavélica imaginación o con los sacrificios por ley. Y volver a empezar .

Es la triste canción, es el veneno contado y repetido, es la melancólica melodía en busca de un futuro mejor.

  La perrita del Centro de recogida de Barxeta ya se encuentra en casa de acogida, su nombre Dely y con ella, no podremos evitar pensar en los que se quedaron sin la suerte de no poder salir en la foto.

 Como nunca saldrán todos los que ni se fueron ni se quedaron, en uno u otro lugar de este país donde se les arrebató bajo una buena  aunque espesísima capa  de argumentos su derecho protegido, el de no ser abandonados.  

A la madrina que causó baja alegando que no se le informaba puntualmente de su perro amadrinado y   no se le enviaba la foto con el gorrito de navidad envuelto   en papel con forma de Euphorbia pulcherrima...  lo sentimos.

Sentimos que se haya quedado en las formas y no en el fondo,    pero como no cerramos en agosto es posible que si nos queda un hueco   y demás minutos  ya para  los perritos queridos, nos pongamos al día con la información atrasada y si no podemos, siempre nos quedará la   comprensión del resto de los padrinos y  madrinas.    

En cualquier caso gracias por haber colaborado. Como gracias y muchas a todas las personas que ahora mismo nos ayudan en muchísimos sentidos, que nos envían fotos, noticias  y aunque aún nos falte ayuda, gracias igualmente  y por qué no, una irritada duda que tendremos cuando nuestra nueva socia Blanca, de un añito de edad pregunte “¿Por qué?

No sabremos qué contestarle.    

A la   perrita Lluna , tuerta ya,  se recupera en su jaulita  y de lo preciosa que era, ahora, nos quedamos con que ya  crece peligrosamente.

  Bella ya comienza su nueva vida fuera de las paredes del Albergue y tantas cosas… el calendario, la Fira…   y esto y aquello y lo de más allá y lo de más acá.        

En fin,  puedes quedarte con la palabra que quieras,  o con el recuerdo   a las bestias y a las fieras de tierno corazón que nunca fueron comprendidas en su naturaleza.

Quédate con el aturdimiento o no antes del ritual y quédate con nuestras gracias. Y si no podemos ir a Tordesillas, estaremos en Tordesillas. Te lo podemos asegurar.   


 
Perdona la torpeza y la dilación.  Y con el día a día, a veces nada indulgente  y en otras rozando la  emoción nada contenida,     déjanos que les miremos sus caritas y sus ojitos y déjanos que sigamos preguntándonos por qué les resulta tan difícil vivir y mucho mas sobrevivir.    

Quédate con esta palabra o con la que quieras. Quédate con nuestros recuerdos en forma de imágenes o sencillamente quédate y ayúdanos. 
Sea lo que sea,  igualmente gracias.

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