Te vamos a contar una historia, muy sencilla, una historia como tantas otras, quizás la diferencia sea que esta se vive tan directamente y tanto todos los días que produce inquietud y desconsuelo por la impotencia de no poder ayudarle más. Siempre hemos pedido casas de acogida, ya lo sabes, siempre nos hacen falta. Punky, aquel perrito con parvovirus ya se encuentra en una casa de acogida en Valencia y gracias a Laura se recuperará del todo e incluso encuentre un hogar.
Pero hay otros casos que no sabemos por qué, ahí se quedan, enquistados, indiferentes, a veces pensamos que lo resultan así por el tamaño, no lo sabemos, gritamos y gritamos entre leves sonidos y nadie nos escucha y si nos escuchan, no pueden ayudar.
Hay varios casos en el albergue que conmueven, porque el día a día no pretende ser justo con ellos y es tan sencilla la solución que no llegamos a entender qué es lo que ocurre. Laika es uno de esos casos, una perrita corriente, con un abandono corriente, que llegó al Albergue como tantos otros y ahí se quedó, que fue mordida en el cuello con una herida terrible, que se recuperó, que pasó inviernos y veranos y que un buen día, se le detectó epilepsia y su vida de ser normal se convirtió en un caos dentro de un albergue, con perros de aquí a allá, de ladridos, de juegos, de movimiento incesante. Su vida, su existencia a partir de entonces ya no fue la misma, ya no sale al patio a correr con el resto, ya solo te mira tristemente y te pide un poco de tranquilidad.
Hoy en día, sólo ve paredes y suelo. Necesita calma que no la tiene, necesita ver un horizonte alejado de ruidos y de pequeños caos y necesita una pastilla al día, nada más. Una pastilla. Es lo único que necesita Laika. Es joven y sin embargo está envejecida, es una perra “buena” y sin embargo su mirada está cansada.
Nos quita el sueño, ese sueño por el que pedimos, gritamos un espacio para ella, no necesita mucho, te lo podemos asegurar, un hueco donde estar tranquila, es lo único que necesita.
Volvemos a pedir para Laika, un espacio pequeño y tranquilo, se lleva muy bien con otros perros, es sociable y tremendamente cariñosa.
¿Ves? Es una historia muy sencilla, como tantas otras pero esta nos quita el sueño de lo sencilla que resulta, una pastilla al día y un poco de tranquilidad es la maleta de la pesadilla de verla y no poder hacer nada por ella.
Si te decides, si puedes, si quieres, ya sabes, nos devolverás el sueño y a ella, sobre todo a ella, le devolverás la vida que en vida ahora no tiene . Te aseguramos que no te dará ningún problema. Sólo necesita calma , una pastilla al día y su nombre, Laika.
¡Qué historia más sencilla para un sueño tan amargo!
¡Qué historia más sencilla para un sueño tan amargo!


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