Hacen un magnífico trabajo, esas personas que ejercen de acogida temporal de animales abandonados, enfermos, cachorros o recién operados, frágiles , especialmente delicados o ancianos, esas personas que de forma anónima, pudiéndose llamar Esteban o Carmen, María o Andrés, Mónica o Laura, salvan muchísimas vidas en este a veces espeso infierno de una sociedad apresurada y apesadumbrada, donde muchísimos animales pequeños y grandes, inválidos o desvalidos, pequeños o diminutos piden desesperadamente un poquito de atención mientras las manillas del reloj o la mano humana les aplastan implacablemente. Vaya por ellos y ellas.
Las mamas y papas de acogida. Si no fuera por todas estas personas, te podemos asegurar que no sobrevivirían muchos trocitos de cielo.
Si quieres ayudarnos en esta faceta del voluntariado, anímate y escríbenos, te lo agradecerán profundamente y… te aseguramos que es una gran experiencia.

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