28 de septiembre de 2011

La perrita Casilda

  Esta preciosidad de perrita, llevaba varias semanas dando vueltas y vueltas por un pueblo cerca de Xàtiva aunque seguro que llevaba años con su destino partido, nadie seguramente pensó no ya en fijarse en ella  sino simplemente mirarla. Esta preciosidad de perrita,  huesuda, hambrienta, sedienta y con mucho frío en la madrugada de las esquinas de los portales y contenedores, estaba y está  hecha un asco,  muy sucia y un poco asquerosa. Pero era y es una preciosidad de perrita y no se podía permitir que un simple accidente, que una desdeñosa circunstancia tiñera ni un milímetro la belleza de estos ojitos tan cansados y tan hambrientos de consuelo, tan delgados en la fina línea de la supervivencia y la inanición y tan poderosos  al poseer esa invisible conducta digna de sana  envidia...la  ausencia de rencor.  
 Por eso, una persona, de esas que tienen un corazón  muy grande ,    de esas que por suerte existen y abundan más de lo que parece, esa persona  junto con un voluntario de esta Asociación, consiguieron cogerla y la dejaron en un patio, le cortaron las pelambreras y nudos que tenía en el pelaje si de alguna manera merecía tal nombre y su aspecto aunque ingrato era precioso porque ella es preciosa.  Necesita que la vea un veterinario, necesita comer mucho y ponerse fuerte y lo que menos necesita es que le recuerden lo malísimos que pueden ser  a veces los humanos, el daño que pueden hacer y la indiferencia con que pueden llegar a tratar muchas cosas  realmente importantes.
               Esta preciosidad de perrita es  muy probable que sólo por su aspecto nadie  pregunte  ni nadie la quiera, sus huesecitos al viento y su piel encarnizada junto con toda ella en sí, es muy probable que nadie quiera buscarla incluso  produzca escalofríos solo de pensarlo por sus llaguitas,  sus dolores de huesos y sus costras a la intemperie, su apariencia y su mala imagen,  pero es necesario darle la oportunidad de que el mundo diga que no,  es necesario que por lo menos, tenga la probabilidad de  que alguien en este mundo,  sobrevuele por encima de su accidente, de su mala circunstancia y la rodee de eso tan extraordinariamente extraño, la cercanía del  “sí”, te vienes conmigo. Y te vienes, porque cuando estés curada será más preciosa aún y de una preciosidad de perrita  te convertirás en una perrita preciosa. Todo será cuestión de matices, simples matices que no alteran en absoluto lo que la propia verdad esconde. Y lo que esconde es algo muy sencillo, algo así como  un hueco calentito a poder ser con  una pequeña mantita de no más de dos palmitos, comida y un poco de atención. El cariño indispensable.
Sí, está un poco asquerosa pero es una preciosidad de perrita .
En fin,  esta es la historia de una perrita que un día será preciosa, hoy por hoy es una preciosidad.  Para los amigos, Casilda.   

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