Dicen que no hay peor caricia que la que no se da y peor sueño que morir despierto. En el drama que vivís quizás no haya peor final que morir solitos y abandonados.
Sabes que siempre tenemos tiempo para vosotros. Para dejar lo que se está haciendo y correr en vuestra ayuda. Por lo menos las veces que podemos y el tiempo y las circunstancias lo permiten pero la verdad es que siempre, siempre hay alguien que acude, siempre hay alguien que se desvela y llega a tiempo aunque sea para reconoceros, para despediros, aunque sea para cogeros al vuelo, abrigaros en la noche o despertaros ya sin vida al amanecer, para protegeros de las inclemencias del tiempo o daros el último adiós.
Sabes también que siempre sois y seréis únicos, vuestro nombre nada más entrar y nuestros desvelos nada más llegar. En este torbellino diabólico de números, de cifras, de vaivenes del futuro, de incertidumbre, de estrafalarias estadísticas, de desazón y desesperación, de derroche evolutivo…en este torbellino donde lo importante no tiene la más mínima importancia y donde lo accesorio ocupa un lugar privilegiado, en este torbellino estáis vosotros, queridas, muy queridas bestias y fieras.
No queremos que seáis un mero número, no queremos que seáis una simple baja, un vulgar olvido. Lo sabes.
Nos cuesta mucho, nos cuesta acelerar emociones para taparlas después y nos cuesta evitar lo inevitable y llegar a lo temido pero es lo que hay. Hoy te has ido Dina. Lo esperábamos, sabíamos que un día u otro llegaría ese momento y ha sido hoy, podía haber sido mañana pero hoy el tiempo no te ha dado más tregua, ya estabas demasiado enferma.
Sin embargo, con tu espíritu animal aún caliente tenemos que decirte que te ponemos en portada con tu madrina y sabes por qué… porque tus antiguos dueños, aquellos que dijeron quererte, aquellos que te disfrutaron mientras estabas sana deben saber que te has ido con una caricia, con muchas caricias, la de todos los días , la de las visitas y las de tu madrina Cristina , con mucho cariño y no te has ido sola o abandonada, no has muerto en cualquier esquina de cualquier cuneta o ya tus huesos se dieron de bruces con la realidad del plazo legal. Te has ido con la mirada llena de dolor pero mirando quizás hacia un horizonte muy diferente al de las aves cuando tropiezan con las hélices del avión o caen rendidas ante el cansancio en la migración.
Te has ido arropada, reconocida, con tu nombre, con tu espacio, con tu hueco y con el recuerdo de unas cuantas personas así que, para aquellos que te abandonaron, para aquellos que te dejaron a su suerte sabed si acaso os interesa que ha muerto, sí, ha muerto pero no sola. Se ha ido, simplemente se ha ido. Que vuestra realidad se parezca mucho a la de Dina o como la llamarais, será una buena señal en este mundo tan desconcertante y voraz que quiere comerse hasta las emociones, hasta el llanto y la alegría.
Estas palabras, tal vez para algunos puedan parece una estupidez, puede ser. Puede.
Da igual, para nosotros siempre será un “Hasta siempre Dina”, será el mejor modo de esperar lo inesperado, de atisbar lo imposible, de intentar comprender lo incomprensible.
Nos vemos Dina. 27/10/2011

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