6 de noviembre de 2011

De parte de...

Angelina duerme, descansa. Tiene sus variaciones en la temperatura y el pronóstico, en la cruda realidad y en su estabilidad. Angelina descansa  mientras las intenciones hacen todo lo posible para que no haya complicaciones y poco a poco recupere aunque con limitación, su vida “normal”.
Angelina descansa en casa de Laura y Jordi que se ofrecieron para acogerla los días que durara su post-operatorio. Y tiene un precioso arnés.
Angelina, aquella perrita de cualquier lado y en cualquier modo, inservible a los menesteres o tal vez desahuciada por presunta  idiota,  descansa porque tal vez la suerte que pueda tener es que se le ha podido operar, que se le haya podido dar una solución a su problema, que no le surjan más  complicaciones y que tal vez, ojalá, encuentre un hogar y se olvide del Refugio, de  sus puñeteras temperaturas extremas y del puñetero abandono. Angelina descansa, duerme ya a medias porque tendrá que acostumbrarse a ver el mundo de otra forma, de otra manera, tal vez con una extraña  lateralidad   pero se acostumbrará. No tiene más remedio. Como el resto.
Angelina descansa mientras muchas personas a su alrededor, personas con nombres y apellidos, personas con nombre o simplemente corazones encogidos, se volcaron con ella  y hoy, también se merecen y mucho que Angelina descanse, se merecen un gracias enorme, distante de intereses y ajeno a comparaciones. Se merecen un buen aplauso por su solidaridad, por su apaño en decir sí y ayudar sin más. Se merecen nuestro respeto y se merecen que en los tiempos que corren, en este torbellino de mundo donde muchos seres racionales o no, no tienen el más mínimo de los derechos porque nadie les ve, porque son invisibles y de tanto serlo se mueren,  en este mundo, estas y muchas otras personas  ayuden y colaboren y no quieran preguntarse más que cómo está, cómo se siente un ser único al que se le llamó Angelina y que también, por qué no, merecía todos los respetos y no una sino varias líneas de esas con un contenido que escasea en los discursos porque hay temas muchísimos más importantes a los que marear.
Se merecen las gracias, una hermosísima palabra que llevada en volandas  y desde la perspectiva solidaria se ve de otra forma y  manera.
Angelina se merece el descanso y se merece que alguien  diga sí y la adopte y cerremos la página, le cerremos su historia aquí y sólo la abramos para comprobar mediante unas secuencias de píxeles ordenados y coloristas que está bien, que está muy bien,  que se lleva fenomenalmente con cualquiera y que sí  está tuerta, es un mero accidente sin importancia, si fue inservible para la temporada o se escapó harta de parir, da igual, ya da igual, tuvo suerte aunque bien, es Angelina.  Es aquella perrita del ojo, del glaucoma primario, Angelina. Sin más.
Hay que agradecer y mucho  a José Ramón (Franco y Joaquinet), Anónimo, a Vanesa, a Rosa y Marta, a María, Tania y María Amparo y Blanca, a Francisco, Laura, Jordi, Sole, María Ruiz  y Marian. A Marisa, Paula, Conchi, Lorena, Mari Carmen y Sonia, el cuñado de Franco y Joaquinet tal cual,  otro  Anónimo, a Mo, Juan y Toy. A Carmina, Alicia y Ana Isabel, a Karin, a la Sdad. Est Correos y Telégrafos, a Maria del Carmen B., y a Jessi, Eva y Amparin  porque la operación se ha realizado económicamente gracias a ellos   pero también hay que dar las gracias al otro granito, ese que no se ve pero que siempre está ahí. El  de la difusión, la  preocupación, el   interés, el acogimiento,  el de las llamadas telefónicas una y otra vez,   los desplazamientos, las sorpresas, las recetas y las pastillas,  el dolor de cabeza y las miles de preguntas sin respuesta, el venir del tratamiento y las idas y venidas al por qué, a la hora de comer que se pasó y el coche que retrasó la reunión.  Las llamadas intempestivas, las dudas razonables con o sin sentido, los correos uno tras otro,  los corazones encogidos y los que  no pudieron ayudar más de lo que ya lo hacían en otros lugares y para otros fines. En fin, un poco de todo que ya es mucho. Muchísimo.
Gracias a todos de parte de Angelina. Especialmente a tod@s.
Si muchas veces nos  quitan el sueño, hoy Angelina descansa  mientras  en otro lugar,  cuatro nuevos  cachorros, de poquísimo tiempo, dejados en una caja de cartón esta semana, están solitos, muy solitos en el Refugio, hoy día de lluvia se parten la emociones en mil pedazos  y se desangran las esquinas de la poca memoria. No tenemos casas de acogidas para ellos. Hoy es posible estén encogidos, en una esquinita si no se salieron de ella. Ya ni nos da tiempo a pedirlas. 
Vida perra.
Maldita sea.

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