27 de noviembre de 2011

La Reina

Hace unas semanas, en un día de lluvia, con hojas caídas y otoño a pleno rendimiento,  quizás con la noche a cuestas entre luces oscuras y nocturnidad un poco siniestra, esta perra pastora alemana fue dejada en la puerta del Refugio, postrada, arrastrada, incapaz de levantarse, con esos ojos y esa mirada que tantas y tantas veces desvelan indefensión  y desesperante dependencia humana. Al día siguiente entró como no podía ser menos   fue dejada en una esquina de esas ya no quedan, de las que ya comienzan a escasear por saturación   e impune   abandono.
Pero  hoy no vamos a contarte   una historia  diferente, todas en el fondo se parecen demasiado, quizás lo  que las diferencia sea la publicidad, la difusión, la visión, las imágenes,     el modo de contarlas  o las fotografías que el instante quiso dejar como una huella imborrable a la retina, tal vez esa  sea la diferencia. Hay miles y miles de historias parecidas.
Esta perrita postrada, con sus cuatro patas inutilizadas fue llevada  al veterinario. Le dieron un tratamiento  y poco a poco está consiguiendo     ver el mundo con los ojos de su propia dignidad animal.    Por lo que  cuentan  y dicen quizás sea posible sus propietarios le anquilosaran hasta su espíritu,  por inmovilidad, enfermedad…es posible la hayan anulado tanto en movimientos y libertad que estrechó  su espíritu hasta agotarle cayendo en el vacio del abandono. Puede que al verla así, la dejaran porque…  ¿Para qué un perro que no puede moverse? ¿Para qué un animal que no sirve?
¿Para qué? ¿Para qué? ¿Para qué…?
Pero no, este animal sirve, mucho. Este animal está vivo y tiene  ganas de vivir, lo sentimos. Si la mala compasión les hizo reaccionar abandonando  un tesoro, hoy el tesoro no les devolverá jamás  su tranquilidad porque hoy, ese tesoro se revolvió de las cenizas y volvió a brillar con una luz que jamás supieron darle.  Y lo sentimos porque ya es demasiado tarde para volver a empezar.   
Hoy el tesoro se llama Queen ,  ya se levanta   y pasea aunque tímidamente.  Escuece el corazón ver esto porque sinceramente da un poco temor extrapolarlo a otras especies inteligentes. 
En fin, se llama Queen y lo cierto es que  no se pretende   nada excepcional, ni maravilloso, ni extraordinario, ni grandioso, sólo  mostrar que está ahí, que se levantó.
Se llama Queen, con el otoño en marcha y  casi llegando a diciembre, es otra  nueva reina, destronada pero reina. Para todo lo demás, para su futuro: adopciones@protectoraxativa.org

0 Deja tu comentario.:

Publicar un comentario