Se llaman Granito y Rulilla. Perfectamente posible se llamaran de otro modo o puede que sólo fueran chuchos o apestosos, gambusinos o perros-perros, perritos de mesita camilla o de patada.
Han estado merodeando por los alrededores del Refugio veinte días, tal vez treinta. El sábado, como si ya estuvieran cansados de avisar que estaban allí, comer fuera de horas, dar vueltas y vueltas, de ladrar para avisar que existían y fallidamente reconocer que buscaban un coche muy parecido a este o aquél… por fin se decidieron a recorrer voluntariamente los cincuenta metros que les separaban de una posibilidad que no fuera el atropello, comerse el hambre o terminar sus huesos frente a la frialdad del plazo legal en el mejor de los casos.
Deben haber recorrido muchos metros y mucho campo. Su pelaje está salteado de vivencias, su cuerpo marcado y su miradas y conducta de modo increíble sólo ha requerido poco de consuelo, energía afable, un acercamiento a quienes es posible un mes antes, de la misma especie, conseguían deshacerse de ellos, darles el empujón de gratificación por su fidelidad, tal vez se perdieron juntos o quizás les dijeron: “¡Perderos!”. Quedará la duda.
Son pequeñitos como su estómago. No querían comer ni beber pese a estar sedientos y tener su estómago con escaso diámetro, sólo estar recogidos en los brazos de alguien. Se detuvo un coche rojo… sus orejas atentas, tal vez venían a recogerles, no, nadie vino.
En fin, aquí están, la parejita formada por unos cuantos años de Granito y Rulilla aunque no muchos, se apoyan uno al otro, como si fueran indivisibles y su vida se hubiera desarrollado a la par. Ya han quedado recogidos, junto a Queen, pasarán la noche junto a ella y esperemos que dentro de muy poco alguien pregunte por ellos y se vayan, todo haya sido un mal sueño y a continuar con la pesadilla.
Sabemos que es muy difícil pero en estos casos pedimos una adopción para los dos, comprenderás por qué. No obstante, se hará lo que se pueda. De momento están con Queen. Lo cierto es que por un instante recordaron a aquella parejita, Dinkel y Dinki, aquella parejita en la que su dueño falleció y no pudimos más que decir “De nada” por haber convertido el duelo en una apariencia terrible mientras el invierno, congelaba las tuberías.
Si quieres poner en tu vida a Granito y Rulilla, puedes escribir a adopciones@protectoraxativa.org, esta es su nueva dirección porque ya tienen alojamiento, ahora les falta el hogar. Tienen teléfono, 671 870 889

0 Deja tu comentario.:
Publicar un comentario