Malos tiempos. Para una gran mayoría será como siempre, para otros que ya no tendrán nada será conservar su umbral de pobreza lo más dignamente posible. Otros sin embargo poseerán tanto que no se plantearán repartirlo. Es la historia misma, la de siempre dentro de un mal orquestado y sazonado con la extrema codicia de algunos.

Como asociación, estamos un poco al borde del colapso por saturación, mirando de reojo y con preocupación el abismo de la incertidumbre social y observando desde el mirador de la constancia, el futuro. Y el futuro está tembloroso, hilvanado. El futuro está febril y considerando los tiempos que vienen, mil dudas y preguntas acechan en una dedicación solidaria no exenta de incomprensión aunque ello es previsible y tampoco es un factor determinante en comparación con la cantidad de necesidades dentro de una sociedad que en su mayoría opta por exterminar legalmente a los animales de compañía en lugar de educar, concienciar, facilitar la esterilización o sancionar ley en mano al que los abandonan o maltratan.
No obstante, esperamos que el optimismo - para unos insensato, inadecuado y hasta ilusorio para otros si bien admitido por una gran mayoría- y el esfuerzo de los que hoy participan de un modo u otro, haga sobrellevar esta realidad lo mejor posible y acompañe siempre a todo el equipo de esta asociación, entendiéndose equipo a todos los que hacen posible que funcione, con sus cuotas, sus ayudas, sus donaciones, su colaboración y su implicación personal. Las ayudas públicas, es más que probable se reducirán o eliminarán – quienes las reciban- y habrá que afrontar la nueva realidad de otro modo.
De un modo u otro reclamamos la vitalidad asociativa fomentando la participación más activa de los socios, padrinos y reconduciendo la información más allá de las formales asambleas anuales, ignoramos si estando en ello lo hemos conseguido pero ahí quedó el intento. Por eso, volvemos a agradecer tu ayuda. Sí, a ti, si es que esto no tiene más misterio, perritos y gatitos abandonados, desamparados en busca de protección y de alimento.
Hoy por hoy hay socios y padrinos/madrinas verdaderamente implicados y participativos más allá de su propia contribución económica periódica algo que agradecemos especialmente y otros que sabemos lo harían igualmente si la distancia no se les interpusiera.
Cuecen tiempos muy duros y para las ONG, un auténtico torbellino de incertidumbre.
Y si algún día se acaba, si ya no es posible más esfuerzo, construiremos como sea un gran barco y allá que iremos todos en busca de un planeta mejor donde sus derechos estén en cualquier lado y equina y la racionalidad humana sea verdaderamente eso, un distintivo de madurez evolutiva.
Y vamos a contarte una historia, real, ocurrió el pasado 3 de diciembre en el Albergue.
Ana, es la madrina de una perrita llamada Diana. Tímida y discreta, habita una jaula del Patio de las muchas sombras. Fue a visitarla pero Diana se resistía a pasear con su madrina. La poca costumbre de hacerlo favoreció que al sacarla, quedara paralizada, inmóvil, como pegada al suelo. Tras varios intentos resultó inútil. No había premio adecuado ni quesito maravilloso con que convencerla. Su ritmo cardiaco parecía querer estallarle, tenía pánico.
Su madrina, afligida veía que no podría llevársela a pasear. Pero a un voluntario se le ocurrió unir el equilibrio y la serenidad y darle a Diana pastillas contra el miedo. Y resultó.
Tomó a Lluna, una perra de las más equilibradas y serenas del Albergue, rehabilitadora de miedos y temores aunque indiferente al mundo porque nunca nadie preguntó por ella y se le ocurrió enlazar a las dos.
Lluna comienza a tirar de ella, Diana pegadita a su protectora también empieza a caminar, primero poco a poco, luego… donde tú quieras. Tras unos minutos, dejó su miedo adherido al suelo y se fue con su madrina y ahí estuvieron los presentes y las emociones dispuestas a sorprenderse de lo que son capaces los animales, sus discretas terapias sin discursos ni aspavientos.
Su madrina volverá y tanto Lluna como Diana, quedarán en el ánimo de la memoria como aquél día en que no hizo falta ni una sola palabra para explicar nada. Es de sobra conocida la cantidad de historias reales que han hecho de los animales no humanos verdaderos maestros en el arte de sanar miedos, temores, malas pesadillas, de ayudar a niños con problemas, a personas con minusvalías, de ayudar en la reinserción penitenciaria y es de sobra conocido como llenan la soledad, favorecen la socialización y hacen que se verbalicen las emociones, es de sobra conocido o tal vez aún falta un poco de tiempo para que mucho lo sepan.
Granito y Rulilla han sido amadrinadas y esperamos con impaciencia un abrazo cósmico de alguien que se decida a acoger de una vez a Laika que sólo necesita un poco de paz y atención, solo eso. Solo eso.
Seguiremos insistiendo, sólo queremos un poco de calidad de vida para Laika.
A Traka, una acogida y un poco de tiempo para que mejore y por pedir, que alguien adopte a la abuelita Cher que ya le flaquea la vitalidad.
Bony envejece, saludos a la compasión y no vamos a mostrarte las imágenes pero el proyecto y la argumentación de dos individuos “artistas” de matar perros y gatos abandonados, dejar sus pellejos en secaderos al efecto y luego hacer alfombras con ellos exponiéndolas en galerías de arte con sus cabecitas de mirada muerta, fija y rígida mientras su espíritu animal queda expuesto en el suelo ante la indiferencia de muchos y en medio de consideraciones artísticas…lo sentimos pero no comprendemos cómo a eso se le puede llamar arte. Es una variación sobre el mismo tema de tigres, osos y otras piezas de trofeo/alfombra y resulta de una visión espantosa.
No vamos a darles publicidad, no la merecen, resulta vomitivo.
Arte con Sufrimiento y sangre. Como siempre una extrañísima mezcla.
Muy a pesar de la frialdad de un análisis, del tiempo que se detiene cuando nadie quiere, del movimiento que no cesa y la muerte que ya no perturba, del dolor que gime, de la barbarie que continúa y la devastación de bosques que nos limita cada vez más…de este mundo tan lleno de crueldad, de dolor, de aflicción, de pena y tristeza.
En la esfera de la indiferencia colectiva, desde las mil caras del mismo prisma, desde el cinismo y la tontería… la sensación visual - aún en las tinieblas - que siempre está ahí y tal vez, sea otro modo de comprender qué es lo que no hay que vivir ni hacer. Nunca.
“¡Cómo te quiero gatito mío!” le decía el humano a su gato, a su precioso gato callejero, luego se giró y vio a lo lejos a un perro hambriento. Se miraron entre sí y se fueron todos a casa. Se acercaba la hora de cenar.
Te apuntamos por último y si tienes un rato, un artículo publicado en Derechoanimal y escrito por Rodolfo Sánchez Zepeda, Juez Federal (México D.F.) titulado El maltrato a los animales: un problema que cuestiona nuestra propia racionalidad
( DA vebCenter, junio 2011) .
Y para quienes tengan “debilidad” gatuna, recomendamos la lectura de un libro, se llama Gatos sin fronteras. Andanzas y fortunas de Remo, un gato callejero de Antonio Burgos ( www.esferalibros.com )
Resulta delicioso, es que sus Preciosas Majestades lo son sin excepción. Un fragmento: “…gracias a sus orejas orientables son incluso capaces de oír la corriente eléctrica residual, la que va por los cables eléctricos con los electrodomésticos apagados…”
Seguimos buscando recursos en forma de nuevos socios y padrinos, lotería y calendarios. Varias asociaciones protectoras con albergue están a punto de cerrar si no han cerrado ya, algo que duele profundamente.
Buscamos, sin medallas ni banderas. Buscando, nada más… si es que entre tanta información y palabras, un día nos quedaremos sin ellas.
Flores de Bach para tod@s.
Tengas un buen día.
Para ellos, por supuesto también.





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