Pero seguimos… hemos echado mano de los archivos y encontrado fotos que pensábamos se habían perdido en los baúles de las papeleras de reciclaje. Pero no, están ahí y seguramente para muchas personas, esas fotos traigan más de un recuerdo, más de una sonrisa y por qué no, más de un guiño al grato recuerdo.
Hemos comenzado a recordar y en es
te pequeño vaivén de alegrías e ingratitudes, tal vez hemos pensado que casi ya con casi 25 años de existencia de esta asociación, sólo un enorme letrero con grandísimas letras de color verde, adornado con un buen número de recuerdos que ojalá pudieran compartirse y que sólo pusiera “gracias”. La nostalgia no es buena consejera pero recordar tal vez lo bueno de las cosas que sucedieron, no arroje más que un repaso agradable a la memoria, una sonrisa que buena falta hace y un enorme guiño a la responsabilidad con los animales para los que no la conocen, no la comprenden o no quieren aceptarla.
Pero, de lo que no nos vamos a olvidar, es de un hermoso detalle que ocurre y que merece con toda seguridad la mayor de las reseñas. Unas palabras a todas aquellas personas que hicieron algo, de alguna manera infrecuente y que sin embargo, resulta ser una verdadera inyección de aire fresco en esos pacientes ideales llenos tal vez de utopías y de sueños irreconciliables con esta extraña realidad.
Personas que, sin ningún tipo de resignación, forzado compromiso, atolondrada obligación o confusión violentada por los futuribles , deciden voluntaria y muy amigablemente, adoptar un animal adult
o con el sencillísimo proyecto de darle lo mejor sin pensar en el futuro ni en la edad, en la muerte o en la enfermedad, no pensar
más que es adulto y si hay que girar actitudes se girarán, si hay que llorar se llorará pero mientras tanto, sencillamente se le disfrutará como al mejor de los amigos.
Adoptar un animal adulto y por qué no, más que adulto…
Estas adopciones, son verdaderos giros y requiebros a la estadística de los refugios porque desmarcan de algún modo la mecánica de las adopciones por cuanto de constante y mecánico perfil de búsqueda se atiende. Cuando alguien adopta un animal adulto, mayor o viejo, anciano, o como se le quiera llamar, está contribuyendo a un despertar emocional mucho más importante de lo que cree, porque en el fondo, nos hace a todos pensar y reflexionar que todo continua siendo posible y que una de las mayores alegrías sea la adopción de este tipo de animales para los que la esperanza se dificulta por la artrosis, la lentitud pausada de las esperas, esa mirada cansada o la escandalosa indiferencia de su inexorable futuro.
Daremos la bienvenida a todos los que adoptaron un animal adulto y adoptaron un animal anciano. Y abrazaremos el tiempo que lo tuvieron y el tiempo que lo disfrutaron.
Y en forma de presente, a todos aquellos que sin darles una vida a medias, con la adopción de un animal adulto o un animal anciano les han dado una auténtica vida entera, sabiendo exactamente y con total seguridad lo que adoptaban. Este tipo de adoptantes tiene toda la certeza del mundo y es para el mundo, un acierto tener la certeza de poder contar con ellos.
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