Balú es un perrito Yorkshire de unos cinco añitos seguramente con un pasado de mimos y cuidados y que, de improviso , intempestiva o progresivamente meditado , quizás por el comienzo de una incipiente alergia, un divorcio mal avenido, una muerte inesperada o un drama imposible , quizás un cansancio repentino o una circunstancia insalvable si acaso hay circunstancia capaz y suficiente como para llevarlo a la áspera estepa de la indiferencia... se encontró en la calle, en la puñetera calle. Y de la calle a un albergue.
Entró en el Refugio con su pelaje sedoso, perfecto, esa de foto para el recuerdo, para rellenar en el álbum digital, esa melenilla bien puesta de peluquería y ese flequillo adornando unos ojitos vivarachos, dueño absoluto de mal humor e inocentemente, creyó que alguien le volvería a dar ese paseo por los parques de alrededor y continuaría siendo el rey pero… nadie lo reclamó, nadie volvió a acordarse de él. Nadie le echó en falta, nadie lloró por él. Nadie, nadie. Y desde ese nadie, vinieron las horas, los días de desconcierto, los olores, el resto de inquilinos mordisqueando su miedo, los habitáculos pequeños, las jaulas grandes, las esperas, las impaciencias…
Poco a poco, día a día, alojado en un albergue que en nada se parece a una residencia, donde los ladridos se confunden con la reseca parsimonia de las horas, donde la constante es el nuevo inquilino que no se sabe dónde ponerlo, ahí se quedó, ahí está. Hoy, aunque tal vez algún día se adopte, lo está pasando francamente mal. Ausente, perdido, desubicado, inmerso en una realidad que no es la más adecuada para este tipo de perros. Ha cambiado, mucho.Busca huecos, esquinas, busca protección, busca consuelo en un desconsuelo, busca y busca bracitos, que alguien lo coja, que alguien lo cuide y alguien le eduque, que alguien le corrija sus ladridos y busca y busca, su mirada ya está triste y tiene calor.
Es la historia de un desconcierto, de un frágil desconcierto que busca desesperadamente un abracito y el cobijo de una buena conducta. Es Balú, un perrito perdido en el nombre de una raza, un perrito atrapado en este extraño perímetro que ofrecen las circunstancias adversas para aquellos seres que nunca podrán ser dueños de su propio devenir.
Balú…ya no confíes en tu suerte de ser un Yorkshire, ya no eres el rey de un falso reino ,ya no confíes en tu raza, confía en estar vivo.Vivo.
adopciones@protectoraxativa.org


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