Estos días estamos pendientes de la lluvia entre otras cosas, es un mes inestable climatológicamente hablando, el cielo suele traer agua en abundancia, algo que no trae buenos recuerdos a la memoria colectiva de esta Asociación. Genera barro, incertidumbre, torrentes descontrolados de agua y entre preocupación, golpes de efecto de la implacable Naturaleza y alguna que otra pesadilla, temor, mucho temor.
Pero como siempre, en esta vida asociativa llena de páginas cerradas, en blanco o garabateadas con trazos desleales y mezquinos es necesario continuar, no hay tiempo para tonterías.
Lo importante quizás, que sobreviva lo más afín a sus fines e ideales porque unos vienen y otros van, unos mantienen un rumbo coherente y otros zozobran entre leves mareas y pleamares, pero ella ha de permanecer. La Asociación, la entidad, su vida física diaria y su personalidad jurídica continúen siempre mientras que la lacra que soportan, esa lacra social con esa vergüenza asentada en los codos de apáticos gobernantes no desaparezca.
Posiblemente arañemos el tiempo entre segundo y milésima de él y confinemos el agotamiento extra al desván de las eternas dilaciones. Sigamos con la mejor sonrisa aplazando el sueño de la jubilación solidaria y mirándoles de nuevo mientras mueven la cola o saltan de alegría expresando lo contentos que están de volvernos a ver no tengamos más remedio que aparcar las dudas, negar las evidencias de sueños irrealizables y seguir.
Personas que con sus vidas a cuestas sus ocupaciones y problemas cotidianos, aún tienen su tiempo precioso para rodear, proteger y ofrecer su colaboración, tiempo y pensamientos al interés solidario que nos mueve, una causa compartida y no siempre entendida
Nuestra “gente corriente” nos ayuda desde Madrid o desde Llobregat, desde Genovés o Xàtiva ,desde Pobla Llarga o de cualquier lugar desde donde nos envían medicinas que tan bien recibidas son, nuestra querida gente corriente que acude a la llamada y se nos une a veces tan discretamente que no llegamos a saber quien fue. Y son tan corriente que tienen una forma especial de ser: socios, padrinos, madrinas, colaboradores o voluntarios, seguidores…


También las recientes adhesiones, las pequeñas personitas, Marta que amadrinó a Uni, Laura al perrito Balto o Paula a Epi, bienvenidas, ya sabéis, vuestra inocente ilusión es la nuestra.
Recibimos fotos de Blanch y adoptaron a Snow. Milo, definitivamente encontró su hueco con sus “papis de acogida”, y mil felicidades Milo porque tu existencia ha sido de lo más inestable e irregular. La simpática Cari también se quedó ya con su mamá de acogida y la niña Paula, amadrinó al bueno de Epi.
Que sí, que nuestra gente es muy corriente, gente de lo más especial. Y eso es lo que queremos y por eso la reivindicamos, gente particular con nombre y apellidos que aún se emocionan, comparten, colaboran y no les produce ningún estupor pensar que si el cielo se nubla, si la tormenta aparece y la lluvia intensa ciega nuestros ojos de desazón, siempre quedará acudir a esa ventanita de la solidaridad , esa que nunca falla, esa que es ella, por sí misma y no porque nadie se lo diga .
Querida gente corriente tan especial, mil gracias por estar con nosotros.
Porque si estáis con nosotros, nosotros podremos estar con ellos.
Mil gracias.


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