19 de octubre de 2010

Duendes, duendes.

Si tuviéramos que resumir unos cuantos acontecimientos encadenados y algunos casi diezmados, no podríamos entre otras cosas por una   cuestión de capacidad, de sometimiento al reloj que marca las horas y algunas horas que vaya que bien nos marcan. Si tuviéramos que ralentizar el segundo, quizás esperaríamos un poco a que los momentos fueran más felices y el abandono se deshiciera como el humo de una brasa casi apagada   y si tuviéramos que contarte todo lo malo, lo mezquino y lo desleal, es muy posible que optáramos por abandonarnos por unos instantes bajo la sombra de una  cupulífera encina , observar a la lagartija roquera cómo se relaja bajo la discreta roca  mientras el murciélago troglodita nos dice que le apaguemos la luz de la linterna, que somos unos intrusos y que le dejemos en paz.

Por supuesto, la tímida mariposa isabelina nos hará ver la poquita cosa que somos en un gran paraje de inmenso horizonte.  Un horizonte que por cierto, en esta zona, nos trajo lluvia pero no la lluvia en forma de inundación, solo un poco de ingratitud acuosa. Menos mal.
Tras breves y arcaicas reflexiones sobre el día a día transparente y enérgico, vomitivo y desolador, con todo y a pesar de todo, es más que probable que no lo decidamos y optemos por la esperanza, el buen sentido y el intento de coherencias posibles en un mar de rocambolescas historias para no dormir y de dormir, de mal dormir, que estas son las peores. 

Continuamos porque al fin y al cabo, “nuestros pequeños angelitos” sólo quieren un hogar, una casita confortable, un buen cariño y muchas sonrisas, miles y miles de sonrisas en lo más profundo del corazón humano aunque ellos de sonrisas, las justas, tienen otro lenguaje mucho menos engorroso que el nuestro, más limpio y transparente. 

Patri, nos envió emocionada fotos de   Nuca y nos dijo que se estaba recuperando y que sería una lobita guapísima y no podemos esperar nada mejor que ella, estamos seguros. Y vimos fotos de Kika, gracias Mariola. Podéis enviar cuando queráis más fotos que las pondremos.
 
De la historia de Arco y su dueño, un ciudadano austriaco, se concluiría con unos cuantos adjetivos aparcados entre la pesadilla y el absurdo, entre la esperas y la expectativa, la certeza y la mala convicción, el aguardo y el aguardas, entre el devenir y el no volver, en fin, entre que tenía que pasar y no sabíamos por qué tuvo que pasar.  

La historia tan sencilla como desdichada, acabó mal, por lo menos de momento. Tiene un accidente de tráfico, el coche destrozado y han de volver a su país, el ciudadano austriaco y su perro. Entre unas cosas y otras, buena predisposición y disposición de las autoridades municipales, Policía Local de Xàtiva, integrantes de la asociación, unos y otros,   entre reclamos de disparates y mala suerte, el señor marchó y el perro, triste, quedó con una familia que le acogía sine die, pero al fin y al cabo, el ciudadano austriaco marchó y su perro se quedó. 

Puede que regrese a por él, puede que reclame su cariño, puede que puede, lo que sea. En el tren Alaris destino Barcelona no había espacio para un perro superior a 20 kg y unos cuantos kilos de más suponían tiranizar un deseo y convertirlo en una total y absoluta imposibilidad.
Y el corazón del señor austriaco no comprendía que no lo hubiera. Un amistad rota, muy rota.

 Todo se quedó en regla, correcto, autorizado y convalidado, salvo la mala suerte de haberse tropezado  con la mala suerte.   
Ya se abrió la veda para caza menor y pensamos en las caritas de Pequeña Matilda, de Duda, de Gerard, de ojitos confiados, tremendamente confiados…ya nos pusimos un pequeño gran nudo en la garganta.
Este sábado acudieron unos padrinos, Raquel y su familia vinieron desde Alberic a ver a Fam (Hanna), con una gran bolsa de regalos…una bolsa para compartir con el resto de los inquilinos, utensilios de limpieza, espray, cepillos…gracias.  

Vino Natalia a ver a Hidra y la pequeña Daniela casi con sus añitos en volandas a ver entre sorprendida y sonriente a Lukito, el pequeño Lukito. “¿Pero cuanta gente?”… “Si yo solo quiero ver a mi perrito...”, sí pequeña Daniela, Natalia, Laura, Paula, puede que seáis el futuro, el futuro de un mundo que respete más a los animales que el que ahora existe, puede pequeña Daniela que tal vez con tus ojitos de constante inocencia acapares la atención de los sordos y obligues a hablar a quien nunca quiso hacerlo, quizás despegues un buen tránsito hacia un mundo más sostenible y sensato. Quién sabe.  



Ana Roya y su amiga, han dejado brillante y resplandeciente la zona de los abuelitos y la colindante porque una limpieza a fondo nunca viene mal. Y han cogido a Borg , alias “Maradona” y vuelta arriba vuelta abajo, han comprobado de nuevo, una vez más, los realmente espantoso que es un abandono. Han paseado a Aska, Hilde, Faber y alguno más. También han dado su vuelta Pashu, Monty…la clínica limpia, Amelia vino de nuevo con su hijo y el que espera, el paseo con Mugler, la madrina de Siro con su hija, hermosos momentos. Unos y otros.
En fin, si acaso lo importante de los hechos, de los detalles en este encuentro asiduo con una realidad que atasca la fluidez neurotransmisora de las neuronas cuando no se entiende muy bien por qué tanta impunidad en tanto abandono, por qué tanto sufrimiento innecesario y por qué tantos y tantos dolores de cabeza para al final, terminando el día con lo puesto y lo añadido, con lo extra y más que extra.  Pero no tenemos demasiado tiempo para contar lo que no podemos expresar. Quizás nos consuela saber que las leyes tampoco pueden aunque estas tienen la llave, nosotros sólo tenemos un maldito recogedor.
Lorik está mucho mejor, Melga se recupera y  Fam (Hanna) mejora día a día y Carola es posible, sin lugar a duda haya olvidado el  mal encuentro con aquél humano que una vez adoptada la abandonó por enfermar. No te preocupes Carola, como Shana, merecías algo mejor, ya llegará tu momento.
Necesitamos una casa de acogida urgente para Laika, tiene ataques epilépticos que pueden ser síntoma de problemas cardiacos o hepáticos, necesita analíticas y un electro. Necesita observación para valorarla y esa observación sólo puede hacerse en una casa de acogida. Le han prescrito dosis de Fenobarbital cada 12 horas y controles hepáticos.  En fin, una casa de acogida para un ser vivo que necesita observación. Nosotros lo pedimos, nunca sabemos quién puede tener un hueco y un tiempo necesario que no resulte perdido.  
Estamos trabajando en hacer un apartado en la página web de Difusión solidaria para todas aquellas personas que se encuentran un perro, gato animalillo similar y no saben qué hacer o por necesidades imperiosas y justificables han de tomar decisiones más que importantes. Es más esfuerzo para nosotros y más tiempo el dedicado pero entendemos que vistos los horizontes públicos estas iniciativas privadas tal vez sean una de las pocas salidas que tengan estos seres que no saben ni tienen dónde esconderse a veces.     
En fin, en este camino al que voluntariamente nos unimos, sin atajos y sin malas veredas, con un recorrido de casi siempre sendas difíciles y cruces espinosos, va por ellos, por todos ellos, mamíferos de cuatro patas, abandonados en cañadas y puertos, en avenidas y calzadas trilladas, en malos huecos. Engreídas, petulantes y superfluas voces del más acá, no tengáis mejor día que el que te deseamos a ti y a los “pequeños angelitos” de este mar tan extraño. 


Pensábamos que repetíamos una y otra vez lo mismo, pero vimos que no, todo se parecía, todo era casi idéntico pero nada era igual.     


Tengas buen día. Siempre te lo deseamos. Ya sabes, aquello de “la paz siempre es bella…”


Que sí, que tengas buenos días.

 


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