Hay días en que el teléfono, ese teléfono que la asociación pone a disposición de cualquiera, es más el de la desesperanza que el de la esperanza de que alguien pregunte por tal o cual perro o gatito en espera de adopción. Personas que llaman desesperadas porque no saben dónde acudir, porque se han encontrado un perro atado en el monte, una gato vivo colgado, una camada de recién nacidos maullando desconsoladamente en el contenedor , cuatro cachorros llenos de pulgas o con exquisitos racimos de garrapatas que cuelgan de sus orejas hasta deformarlas, o ya casi adultos con patas fracturadas; raquíticos canis que realmente si se les pudieran preguntar, es posible que lo único que les gustaría sería morir.
Estas personas, desesperadas, no comprenden nada, no comprenden por qué se les dice que no les puede atender, que el abandono es un gran problema social, un gran problema que atañe a más de una administración y a todas las personas que irresponsablemente se hicieron cargo de un animal, por mal propósito, por capricho, por sueño de cumpleaños o porque sí, sin pensar, que las consecuencias son una media de 10 años de responsabilidad, ya no cariño, sino responsabilidad.
Solo decirte que todos los días, el sol no brilla para todos y las estrellas no lucen siempre, bueno, pero eso ya lo sabes.
Todos los días, el mundo se parece menos a un gran planeta.
Hoy pensamos que la realidad es esta aunque tras ella, por suerte, por gran suerte, existen muchísimas personas que aún sueñan con cambiarla.
Hoy pensamos que la realidad es esta aunque tras ella, por suerte, por gran suerte, existen muchísimas personas que aún sueñan con cambiarla.
Llega el otoño, tengas un buen atardecer.
Querido Whisky, llevas demasiado tiempo en el albergue. Buscamos un hueco especial para tí. Te lo mereces. Tu amigo Rodolfo se fue, ahora ya te va tocando a tí.
Necesitamos mantas, quesitos y corta-uñas. Lo de siempre, ayuda.
En fin, lo dicho, tengas un buen atardecer.
Querido Whisky, llevas demasiado tiempo en el albergue. Buscamos un hueco especial para tí. Te lo mereces. Tu amigo Rodolfo se fue, ahora ya te va tocando a tí.
Necesitamos mantas, quesitos y corta-uñas. Lo de siempre, ayuda.
En fin, lo dicho, tengas un buen atardecer.
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