8 de marzo de 2011

Una buena lección


Tal vez recuerdes a Paris, hace poco tiempo un desagradable accidente en el albergue le desencadenó una gran cantidad de contingencias y problemas que asumió de modo sorprendente quizás dando una enorme lección de valentía. Hicimos llamamientos de ayuda y muchas personas se volcaron en una especie de extraña desesperación.
 Unos cuantos voluntarios dedicaron muchas impagables  horas  para sacarla adelante y curarle las heridas. Al final,   tuvieron que amputarle la pata, una pata que le había acompañado toda su vida en el Refugio. Hoy, tras operaciones, tratamientos y mucho cariño, esfuerzo y tesón, ha conseguido estar en un hogar y  nos alegramos enormemente porque en esta actividad a veces tan desagradecida, donde el esfuerzo en ocasiones resulta inútil y las lágrimas ni siquiera sirven, todo el voluntariado aparece como un imprescindible engranaje solidario sea del tipo que sea y cuando  dejas miles de esfuerzos en el pasado y     puedes verles  en su nuevo hogar, tranquilos , estables, felices, es posible que  se pueda  imaginar   “Valió la pena luchar por ellos”. Pero no, no es posible ni imaginable, es seguro que valió la pena.Siempre vale la pena.  

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