8 de abril de 2011

Estamos como estamos

Estamos cansados. De tantas llamadas avisando sobre perros abandonados. De tantos avisos de gatos destartalados sin oxígeno y sin futuro. De tantos cachorros mal paridos y mal configurados en un mundo nada equilibrado . Estamos cansados de tanto decir NO. Hartos y asqueados de la indiferencia, de la colectiva y de la institucional. Estamos hartos de que algunos particulares sólo interesen una solución rápida, efectiva a su problema y no comprendan el nuestro.  Agotados de ver sufrimiento en las carreteras, en los caminos y en las llamadas telefónicas, en  no reflexionar a tiempo y en concebir la insensatez como una anécdota temeraria e injusta  aunque "humanamente" justificable . Estamos agotados de  ver huesos y esqueletos, de decir “Llame Vd., a la Policía local” ¿Y sabes por qué? Porque le llevarán al Centro de Recogida de Animales Abandonados y le sacrificarán. Y lo sabremos y no habremos podido hacer nada porque nuestra capacidad de espacio y nuestra capacidad económica lo impedirá.
 Estamos agotados de sufrimiento, de que el corazón nos duela, nos duela mucho. Y poco nos importa que alguien nos comprenda cuando la realidad diaria nos enmudece.  Estamos muy hartos de ver animales mugrientos y sin esperanza, putrefactos y aún, a pesar de todo, conservando un hilo de vida en sus miradas. Llenos de pulgas o repletos de garrapatas, tantas que posiblemente se lo comerán hasta matarlo.  
Estamos hartos de pedir casas de acogida temporales y que se nos mueran en el albergue por falta de ese espacio acogedor. Estamos dolidos por el dolor, por las falsas estadísticas, por las auténticas indiferencia, agotados por el agotamiento y porque el agotamiento nos llega a agotar.
Y estamos agotados de aparcar proyectos, de pedir, de clamar. Estamos. Estamos unos pocos y estamos muchísimos, más de los que pensamos pero insuficientes. Lo sentimos, se ve que hoy estamos doloridos de verles sufrir y de tener que decir NO  y no haber aprendido  aún  a que esa negativa no nos deje cicatriz. Y ahora te ponemos una foto, por ejemplo la de Dorqui y recordamos al cachorro Flic   y nos vamos, con la Esperanza vestida   con el color  que hay que llevar para un riguroso respeto por tanto sufrimiento gratuito.
Estamos agotados pero la esperanza no la perdemos. Será que somos unos cabezones. 
Tengas un precioso día y miles de gracias. Intenta disculpar nuestros errores y por favor, no te olvides de ellos.

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