Hijo de nadie ahora es primo del Albergue y sobrino lejano de un futuro estable. Este cachorro junto con su hermano Snoopy, aparecieron a finales de marzo en las inmediaciones del Refugio, con un problema extremo en la piel silenciosamente encarnizada. Gracias a los cuidados de una voluntaria que se ofreció a realizarles las curas y tratamientos ahora se encuentran perfectamente bien.
Golfo, este cachorro ajeno al estigma de su mestizaje, a la apariencia de su torpe carita y a sus orejotas, es muy juguetón y alegre y no tiene ningún problema en compartir juegos con nadie. Tendrá unos cinco meses y sus comienzos en este mundo resultaron ser muy parecidos a los miles y miles de comienzos con triste final que pueblan la desidia y el abandono. Pero Golfo, como todos, se merece una y mil oportunidades, esa oportunidad de no pasarse toda su vida en una jaula y morir en ella.

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