Mucho, mucho...
Necesitamos una casa de acogida para Laika que padece epilepsia y que lo único que necesita es tranquilidad. Lo está pasando francamente mal en el Refugio. Necesitamos que alguien se fije en la abuelita Cher y la adopte porque no queremos que termine los años que le queden de vida en el refugio, necesitamos toldos, necesitamos tolvas para poner el pienso para que ninguno se quede sin comer por territorialidad o aburrimiento y de paso necesitamos saber si a alguien le sobra un hueco o varios huecos para todos ellos en este mundo ajustado en espacios y generoso en tonterías, necesitamos saberlo. Mucho animal abandonado, les invade el sufrimiento, les corroe el dolor y no, no hay compasión para ellos, a veces parecen invisibles… Por cierto, hace muchísimo calor. Mucho.
Que sí, que una buena lección de cariño, constancia y esfuerzo de unos padres para que su hija, superara sus tumbos escolares y centrándose, volviera a sonreír con su gran amigo el perrito Balto con el que estableció un lazo tan fuerte como invisible y que nunca
sabremos en donde se colocaron las promesas, los sueños y el esfuerzo, pero da igual. Será su secreto. El 25 de junio, Balto fue adoptado, su amistad, sabemos compensará todo el esfuerzo realizado por sus padres y por ella misma.
Y una buena lección de Laura. No hay sueños imposibles.
Pocas palabras salvo una historia que comenzó, que continuó y que finalmente, comenzando de nuevo, terminó en un precioso final. De nosotros, sólo podemos alegrarnos con estas imágenes que siempre valdrán muchos más que mil palabras. Por lo menos por lo que tanto significan. Compartiendo emociones y compartiendo imágenes, enhorabuena...Laura, Balto y familia.
Hola y hola, deciros que me pusieron de nombre Pinko y que mantuve la “alegría” en todo momento a pesar de los largos inviernos y los duros estíos, siempre estaba contento y deseoso de mimos. Recibí cuidados y muchas atenciones en la medida de las posibilidades que había e intenté llevarme bien con todos y creo que lo conseguí.
Desde Holanda, alguien se fijó en mí y allá que fui, en España aún cuesta se fijen en nosotros sin relacionarnos con malos deportes pero aún así, ya se nos puede ver como otros perros con correa y dando agradables paseos por las ciudades. Todos saben que estaré muy bien así que sólo quería daros la noticia y que descubierto el sofá no tengo más que alabanzas por lo confortable que resulta. Paseo perfectamente con correa y hola, hola, podenco para siempre. Con mucho cariño canino,hasta siempre. Pinko.



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