Dedicado
Dedicado a la mala fatalidad, a lo circunstancial, al accidente, al cariño, al tremendo cariño en un mundo desbordado de información y aprisionado en la locura del reloj, a las estrellas más brillantes que se vean en el cielo, a sus estelas, al dolor, a la tierna sonrisa y a los sueños, esos que siempre nos acompañan, vayamos donde vayamos. Los sueños que nos obligan a cesar en los intentos o a lanzarnos a ellos. Aquellos que nos invaden y nos conmueven. Pero que siempre, siempre están, acurrucados o expandiéndose como ángulos emocionales de firmes propósitos.
Dedicado a Ringo, allá donde estés. Y dedicado a quien fue su madrina, Belén, que sucumbió al llanto inesperado en un mal día .
A quien tanto lloró al creerse propietario de tal fatalidad.
A las estrellas que acompañan ya, en los bordes del camino, el largo viaje sin retorno a través del puente del arco iris. Dedicado a las miles y miles de estrellitas que no tuvieron suerte en este mundo tan y tan indiferente con los más desprotegidos.
A los detalles y a las esquinas, esas repletas de compasión.
El primer post-it fue un 26 de enero de 2011 y el segundo, ya vacio de Dinkel un posterior 3 de marzo. Pedíamos desesperadamente casas de acogida para dos pequeñitos abandonados por haber fallecido el dueño y dejados atados a su suerte en la puerta del albergue. La pequeñita Dinkel murió y quedó Dinki, ¿la recuerdas?, lleva un tiempo en casa temporal de acogida, esas tan importantes y que tienen un papel fundamental porque salvan muchas vidas que sí, serán irracionales, pero bla,bla,blá.
Ya está esterilizada y hay que mostrarla al mundo, a los ojos y a las miradas aunque sean furtivas. Su carácter ha cambiado y se encuentra mucho más tranquila.
Si se nos escapan las palabras y se nos pierden los significados puede que nos quede el tiempo de reflexión y un poquito más para echarle una mirada a estos ojitos que sí, es posible que cuando le acabe la acogida vuelva al Refugio e incluso es posible que se quede allí toda su vida y pueda morir o pueda no morir , pero como todo es posible y no hay nada imposible, Dinki, aquella perrita que fue dejada junto a Dinkel porque su dueño murió y amigos , familiares o vete a saber quienes dejaron junto a la puerta del refugio con aquella breve nota de “Su dueño ha fallecido, gracias”, está aquí, ahora y durante un tiempo. Y ahora, Dinki, ahora sí, ya te mereces descansar en un casa.Si quieres adoptarla, te llevarás también nuestro agradecimiento mas profundo.


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