Buko, no creas que nos olvidamos de ti. Ni de aquel, ni del otro. De aquellos ojitos ni de aquella injusticia. Tampoco tuvimos cerrados los ojos para no ver sino para dejar de sufrir. Te fuiste y otros tantos como tú, abandonados, bajo remos inexistentes en un agua turbia, duermen hoy bajo un cielo de estrellas, bajo un sueño infinito, bajo una paz serena. Otros, casi agonizando en una extraña marea de dolor y sufrimiento, procuran acurrucarse como pueden y donde pueden. No Buko, no creas que nos olvidamos de ti sólo que tuvimos que acelerar el paso porque eran y son demasiados los que anidan una esperanza que tal vez, nunca les llegue. Demasiados casos, demasiados abandonos, demasiadas sorpresas. Duerme, en ese más allá donde en un grupito de estrellas están todos, no se distingue nada ni nadie, ni que, ni quien, están todos. Juntos. Duerme Buko.

0 Deja tu comentario.:
Publicar un comentario