8 de septiembre de 2011

Mua

Freeman era un perro como tantos otros... se   pasó  casi toda su vida en el Refugio, hasta que  ya adulto,  rozando los 7 años fue adoptado porque a alguien le pareció graciosa su carita y sus dientes fuera de sí. Hoy, vive estupendamente en Valencia   junto a otra perrita también adoptada, Mía y es posible que no quiera saber nada del Albergue. Se ha adaptado a la correa, a los paseos, a la rutina y no podemos más que añadir que adoptar un animal adulto es una de las experiencias más gratificantes que se pueden tener en la adopción  de animales. Los paseos son amenos, el diálogo fluido y no hacen falta demasiadas palabras para llegar a tener una buena conversación. Es lo bueno que tiene  el lenguaje no verbal, que  no se  echan de menos a las palabras.

0 Deja tu comentario.:

Publicar un comentario