8 de septiembre de 2011

Tan sencillo...

Si hace  tiempo que no te contábamos una historia, esa  de siempre, esa es hoy, esa que no cambia, esa  que la vistas como la vistas, siempre suele oscilar entre el abandono y la pena, alguna que otra alegría y por qué no, la esperanza de que alguien venga del planeta de la esquina  y se lleve a tanto alienígena.  Han ocurrido muchas cosas y curiosamente nunca dejó de ocurrir lo  inesperado o lo desagradable. El  Refugio está saturado,  ya no caben más perros. Esto, no es obstáculo para que el teléfono una  llamada tras otra, comunique un nuevo caso, una nueva circunstancia, un chantaje emocional novedoso o un vapuleo semántico  por parte de aquellos que aún piensan que el Refugio es una perrera o donde existe una obligación de atender todos los casos y un poquito más allá aún  existe la creencia de  que las personas que gestionan involucradas,  la dinámica de la asociación y su mantenimiento, carecen de vida personal y las 24 horas de sus  días son las 24 horas de la Asociación.      Del vapuleo y las sorpresas,  siempre está el desplazamiento en vehículo propio al lugar de los hechos  y la colocación  de  lindo presente en forma de adulto, cachorro o enfermo en cajita, cesto o cadena bien apropiada. No, no te contábamos hace tiempo  una historia pero no se ha cesado de clamar, de gritar en silencio y  de enseñar los huesos o las penitas de tantos animales que parecen no tener ni un puñetero derecho. Ni un miserable derecho.




Y es que esto parece no tener final vayas donde vayas.  Es como si no hubiera un interés real en barrer el abandono y otras formas de encadenamiento al gen de la contradicción o a esa extraña neurona bipolar que por un lado construye esperanzas, genera vida  aunque sea en probeta    y por el  otro, el contrario, el opuesto,    destruye sin cesar, extingue, elimina, fulmina, arrasa,  asola.    Resulta inquietante.
Por otro lado, no se pudo evitar continuar pensando que no, que no había disposición en este  modesto espacio virtual  a mostrar duras  imágenes de maltrato animal aunque los archivos estuviesen rebosantes de argumentos incomprensibles para tales actos y que no, que tampoco había disposición de abandonar el proyecto de continuar sin exhibirlas.
El abandono no cesa. La indiferencia tampoco.  No se sabe hasta cuándo ni hasta dónde  pero entre lo finito  y lo infinito, entre los infiernos y las tinieblas, entre  la escasa voluntad legislativa por defender el bienestar de todos los animales y en concreto los de compañía y domésticos, siempre quedarán personas que les defiendan aunque sea tras un buen puñado  de intenciones, de horas vivas,  de esfuerzos  suicidas o de auténticos maratones de idealismo. A veces da un poco igual el por qué. La cuestión sea cómo, dónde y cuándo porque la causa en la mayoría de los    casos,  ya se tiene conocimiento previo.
Por suerte, tenemos fotos, que te las enseñamos para que las veas porque queremos y nos gusta enseñártelas. Las que nos envían y las que se hacen. Las que dicen para siempre sí y esas que con el tiempo parece como si tuvieran otro color, otra forma de decir, otro modo de contar.  Algunas rebosan dolor y otras rebosan una amplia y generosa sonrisa.
Por supuesto la palabra se afinará y a veces incluso tendrá que contenerse hasta extremos a veces insospechados. En fin, ya sabes, el pensamiento positivo y el semáforo en verde caminando  junto a un apeadero donde puedes bajarte en el momento que quieras.  
Los incondicionales sortean sus imprevistos para continuar siéndolo y  nos encantan esas fiestas populares  de lanzamiento  de huesos de aceitunas,  de tomates, de  bailes y jaranas o esa del    “boloembolao”  porque demuestran que es totalmente  posible  divertirse sin necesidad de que otros sufran y mueran. Se sugiere  la creación de una disciplina artística que se llame “Diversión sin sufrimiento” porque así, el  arte ya  no se teñiría de sangre  sino de sonrisas,  de carcajadas, de buen humor. Resultaría incluso muchísimo más pedagógico.
Ya en la propia vida  asociativa, contarte  que prosaicos a más no poder, necesitamos como invariable necesidad, lejía, medicamento “Alopurinol”, material de limpieza, una furgoneta, un cuento bonito y casas de acogida para gatitos, para  Lorik, para Angelina que se va a quedar ciega y resulta extremadamente preocupante que sobreviva en el Refugio,  para Ricitos, para Laika… y sí,  irremediablemente  que sí, que  se nos encoge el corazón y sus arterias cuando día a día, dejan  tres y cuatro perros atados, gatitos en cajitas y verdaderos proyectos de incomprensión. Que es barato abandonar, muy barato.
Por lo demás, seguiremos, hasta donde podamos. Desbordados, con verdaderos problemas de espacio, de ubicación, de tiempo, el muerto y el vivo, el que espera y el que se va, el ocioso y el incomprensible, el despótico y ese tan comprometido que quizás es el tiempo mejor invertido, sí, sin lugar a dudas.      
De las fotos, todas son especiales, desde las donaciones hasta esos instantes captados que dejarán ese momento, ese recuerdo… tampoco necesitamos más. Si es que  en el fondo, todo es tan sencillo…

 

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