23 de octubre de 2011

El futuro

El futuro que siempre  dicen está ahí, cada vez  es más difícil verlo, incluso se torna oscuro, ausente de color o carente de horizonte.  En   ocasiones es  provocador y muy amenazante y en su deseo de expandirse  en muchas ocasiones devasta y extingue. Hace sufrir y mata.
Para los animales no humanos, el tono  es el de siempre,   negruzco achicharrado, quizás  porque   jamás se les ha querido ver  con otro matiz o rango tonal que no fuera el de la utilidad, el de la oportunidad, el de la categoría  y por qué no, el de la foto con mano en pecho.  Y ahí quedó la raíz del problema.
Siempre hemos querido enseñarte no lo bueno sino lo positivo porque para lo negativo  ya está la realidad misma que lo muestra sin ningún tipo de tapujos ni deferencia. Siempre existe un  altavoz permanente  que  informa puntualmente de la devastación y el profundo dolor del planeta, de sus lágrimas y su llanto, de zonas conscientemente  deprimidas que nadie hace nada por salvarlas, de estadísticas al minuto y de muertes  al segundo.
No somos ajenos pero nos fuimos a fijar en ellos,  los irracionales “canis familiaris” y “felis catus”  en su mayoría, los de cuatro patas o a veces tres y a ellos les dedicamos el esfuerzo.
Hoy, ahora,  con el tiempo que a veces  falta, siempre nos quedan huecos para mostrarte que esta   modestísima asociación  es lo que es y dentro de ella, unas personas, un grupo de personas  que   entre otras cosas,    madrugan lo indecible para que  Dark  o Trudy no pierdan el vuelo  hacia sus futuros hogares  o que allá que se van a Cuenca para que Ricitos deje ya de  una vez de rascarse. También es una respuesta de muchas personas que se volcaron con Angelina y que ahora, con el sobrante  de la operación  se esterilizarán probablemente dos perros  y si todo sale bien volveremos a saludar a la triste Odile  y continuaremos preguntando por Dina, por esta pena penita  que irremediablemente se nos va… preguntaremos cómo podemos mostrar  a Quo, a Petra, a Gucci o a Paton, Renfy o Nadal, Erika o Rock  en sus jaulas del fondo  y preguntaremos si  alguien quiere darles un paseo, a ellos,  a Briso o  a la alegría de Nana.
También, daremos la vuelta a los números preguntando a la  primera esquina  de la cuadratura del círculo  cómo   recaudar fondos porque  si el futuro parece ausentarse del campo del color,  la realidad del día a día, se agota  y  nos agota.
Y  todos los días, con un semáforo en ámbar, un par de personas  intentarán por todos los medios dar avance y dinámica física   al  Refugio  mientras a algunos,  enfermos o resquebrajados en su existencia les llevarán un poco de comida caliente e  incluso se los llevarán hasta que disminuya  su dolor o no  importará   ir de urgencias.
Otros continuarán llevándose los cachorros a sus casas hasta que puedan, evitando así que  enfermen y otros harán esto o aquello, incluso estas líneas  se rendirán ante la idea, ante el argumento, ante la convicción  de que todo funciona  mucho mejor en equipo.
Como  una sincronización solidaria  donde  todo es importante y todo es necesario. Donde el futuro hay que pintarlo de algún color que no sea su ausencia  y donde  se hará todo lo que se pueda por ellos porque los ideales muchas veces se confunden con la realidad misma  que no deja de taladrar  y obstaculizar el  intento por evitar que se continúe paliando un mal, una indiferencia, un fallo “insignificante “ del sistema que ni merece una sola línea en ningún discurso de intenciones  ni propagandísticas coyunturas, una lacra que no interesa a casi nadie porque al fin y al cabo, qué son sino animales…pero lo sentimos porque  hay muchas personas que esto sí les interesa.       
Claid, aquél perro  de la herida en la pata, se reencontró con su pasado y  curiosamente tuvo y tiene el cobijo de quien nunca le dejó de recordar.
De todo lo demás y  de todo lo de menos,  se continuará.   Con las malas prácticas de algunos,    el bofetón dialéctico de turno o el insulto telefónico al decir NO, las contradicciones o los mil y un intentos por no se sabe qué en diez mil  mails,   también – por qué no-  nos enfadaremos y con el morro torcido  anunciaremos miedos y sobresaltos    pero no les vamos a olvidar, ni sus ojitos, mirada indefensa ni huesos tiritando, tampoco sus dolores  y sus ladridos con llamadas de alegría.  Les intentaremos disminuir el    frío de las cañerías y la  humedad o el asfixiante calor de un verano que cada vez dura más si puede ser.
Esto es un presente asociativo, un aquí y ahora, un acuerdo libre. De intereses y voluntades bajo un principio, el de la cooperación.  Nada más y nada menos.  Un presente si puede ser lo más sincronizado y coordinado  posible en el que todos y todas  tienen cabida.
Si  el futuro  está difícil o tiene ausencia de color, el problema no se quiere ver ni atender como se merece,   no queda más remedio que hacer el presente de todos los días, ese de   “tenemos lotería”,” tenemos calendarios”  o   tienen que comer y no les puede faltar pienso. Si queda tiempo, recordarles  siempre la obligación que tienen de tutelar merecidamente unos derechos aún no del todo conseguidos aunque sí reconocidos y no siempre.  
En la mente,  casos difíciles y urgentes como Willy, Dina, los perros sénior o   la perrita Laika  a la  que tuvieron no hace mucho  que coserle la lengua porque casi se la come en un ataque epiléptico y es probable haya que subirle la dosis, manteniendo la necesidad de una urgente casa de acogida porque un día,  se matará ella misma o la matará su propia soledad.   
A veces ese tan doloroso:    “Querida Wena…”
En fin, gracias por estar ahí y recuerdos a quienes hoy están fuera  por trabajo, por estudios, por necesidad. 
Fdo. Un grupo de personas.
   

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