24 de octubre de 2011

Paris




No sabemos si aquél día se le torció el camino o fue su mismo sendero  el que nos  mostró la ruta, lo único cierto es que hoy, esta perrita, la de la vida a cuestas,   ha sido finalmente adoptada   en Francia por su familia de acogida y convive con una rottweiler llamada Tamara. Tiene tres patas y puede vivir perfectamente.  Una lección más.

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