No sabemos si aquél día se le torció el camino o fue su mismo sendero el que nos mostró la ruta, lo único cierto es que hoy, esta perrita, la de la vida a cuestas, ha sido finalmente adoptada en Francia por su familia de acogida y convive con una rottweiler llamada Tamara. Tiene tres patas y puede vivir perfectamente. Una lección más.
0 Deja tu comentario.:
Publicar un comentario