23 de diciembre de 2011

La lotería


Hace unos días, nos vino este perrito, cojeando de una patita, hambriento y con mucho frio. La historia de siempre. Desconociendo el funcionamiento de este a veces tan desagradable mundo,  tiritaba de dudas y miedos.  Un perrito cachorro que alguien encontró o tiró de algún lugar, que creció desmelenado entre algodones o no sirvió a las expectativas. Un mal regalo o más bien un regalo   imprudente. 

Le calculan unos 4-5 meses de edad y de todo su futuro por delante puede que con ese precioso abriguito que le colocaron al comprobar su hipotermia, la vida si nadie lo remedia  la pase por mucho tiempo entre ladridos y ventiscas, muros grises  y una esquinita discreta  en el mejor de los casos.
  Este perrito no es un artista ni un conocido personaje, no es un fantasma ni un jarrón, una alfombra o un capricho,  este perrito es un ser vivo, auténtico y genuino  aunque a  merced y dependiente de todas las circunstancias menos las suyas propias ,  este perrito es un sencillo animalito que tenía mucho frío y mucha  hambre en una noche cualquiera de esas en las  que ocurren tantas y tantas cosas.

              Un perrito que pesa  poco y que será de tamaño pequeño, un peludo a medias que ha terminado sus días de gloria antes que los que posiblemente después de las navidades y fiestas , terminen otros  en contenedores, bolsas de basura, patadas en la montaña o  apertura de puertas con coches en marcha, reventándose sus huesos o fracturándose su nuca si no, a morir en fila y en serie por saturación tres o cuatro días en las perreras -centros de recogida de animales- esas  que pagaremos todos. 


Este perrito como tantos otros ahora mismo resulta que sólo es este perrito.
Y   pedimos, claro que pedimos, por supuesto que hemos de pedir, lo nuestro es pedir,  una casa de acogida ya, urgente, muy urgente porque ya nos desespera tanto perrito y gatito suelto, pegado o apaleado, enfermo o tristón,  tanta indiferencia y tanta actuación impune o   remiendos   con neuronas sueltas y  desgarbadas  en medio de feroces desarrollos evolutivos.
Hoy le pedimos una casa de acogida muy urgente porque va a entrar en el Refugio y no, no puede ser tanto perrito ya suelto y abandonado, tanta indiferencia y tanta mala historia.
Sí, una casa de acogida, hasta encontrarle un hogar. O el hogar mismo.
Se llama Vitol y es la pedrea, el reguero de fortuna que de aquí a unos meses nos     recorrerá   la   existencia asociativa, los remiendos a nuestros proyectos y una mala bofetada a la ya de por sí quebrada economía. 

Por supuesto no lleva chip.
Como el otro, Masc, ese que nos confunde porque desconocemos si hablara nuestro lenguaje qué nos diría al saber que abriendo un maletero, fue sacado de malas formas y adiós, a tu desamparo si acaso.  Si no, tú mismo perrito...  
Si puedes y quieres ayudarnos o adoptarlos: 
adopciones@protectoraxativa.org   Teléfono 671 870 889

Y ya si alguien le reconoce porque tenía intención de hacerlo suyo para siempre como uno más en la familia, aquí está, el perrito a medias, de hambre y frio. Del otro y su mirada perdida, maldita sea.
En fin, la mala lotería.  Vitol y Masc.
Si es que resulta tan fácil...


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