Hoy tenemos muchos nudos en el corazón, en el pensamiento y en el horizonte. Dudas razonables y buscando razonablemente las dudas del porqué del abandono, refugiamos sus miedos y sus mirada en un línea muy difícil pero repleta de tesón y esfuerzo. Hoy, el corazón se ha encogido como una esponja natural y hoy no hemos podido soportar el evitar dar un abrazo aquí y allá, recordar a Berta y su maltrecha suerte, su mala suerte y recordar tantos y tantos errores y fracasos, tantos éxitos y tanta alegría en forma de lágrima.
Hoy nos hemos acordado mucho de las personas que en el Albergue les cuidan todos los días y hace todo lo posible para que estén lo mejor que se pueda, para que tengan su esparcimiento diario y hoy, tal vez sea un día especial para agradecer y mucho lo que tanto se puede dar, las emociones vocacionales y los corazones que tanto y tanto trabajan en tantos lugares por darles y ofrecerles un mínimo, un mínimo de dignidad.
Es nuestro pequeño secreto. Ente líneas entrecortadas y tímidos argumentos que no van a ningún lugar pero que realmente nos da igual.
Hoy le mandamos un gran abrazo a Guillermo y le decimos que se ponga muy bueno pronto y que en este mundo tan extenso y lejano, tan distante y efímero tantas y tantas veces, siempre queda lo mismo, lo mismo, lo mismo. Lo sentimientos. Las emociones. Todo lo demás se va, se esfuma, se pierde, se trae y se lleva, se contrae o asfixia entre premisas o argumentos. Se destruye y se construye o tal vez, es posible nunca forma parte de la inmediatez porque se quedó incrustado en el espíritu.
Sea lo que sea, hoy, con muchos nudos y esperanzas, con mucho esfuerzo y agradecimiento, un gran abrazo a todos y a todas. Absolutamente. Al fin y al cabo es el día a día. Minuto a minuto.
Puede que parezca extraño, puede que esto o aquello, en un mundo tan extremadamente difícil de llevar y a veces de digerir puede y puede. Sí. Puede.
Pero por qué no….el abrazo.
Te esperamos el sábado.
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