Seremos breves porque quizás, las palabras más merecidas para este caso no serán consentidas sino reprobadas. Reprimiremos posiblemente como en otras ocasiones, el modo y la forma, el fondo pero no el sentido. No queremos dañarnos pero tampoco queremos callarnos.
Este cuento, el interminable, sea con ataduras o con formalismos, sea con mala fe o sin ella, sea con buena disposición o con un terrible mazazo a la sensatez y a la compasión, te podemos asegurar que no cuela, ni cuadra, ni descuadra. Hay que tener valor para tener el valor de abandonar sin esfuerzo, sin lágrimas y girando un cuerpo en torno a unas uñas de porcelana.
Las únicas lágrimas que partieron de algún lugar, posiblemente hoy aún estén afligiendo la falta de autonomía de una niña pequeña que lloraba amargamente la decisión aún hoy inexplicable de sus mayores.
Cuando se fueron, alejándose, Yupi, les seguía con la mirada, con su cuerpo en tensión ¿Qué pasa? ¿Por qué no me voy con vosotros? ¿Por qué me dejáis aquí? ¡Qué os olvidáis de mí!
Esperamos muchas cosas pero hay veces, te lo decimos abiertamente, que no esperamos nada, de algunos humanos, no esperamos nada.
Ya sabes su historia, dos años, adoptado y abandonado con unos argumentos que sólo ellos, merecían ser abandonados, cuando la verdad no es tan cierta o por lo menos es que no lo parece. Sea lo que sea y como sea, este es Yupi.
adopciones@protectoraxativa.org

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